Monumento a la Masonería Universal

En la segunda rotonda de la Avenida Reyes Católicos, el sábado 19 de diciembre de 2015, las Logias del Valle de Salta,

Nombres que enorgullecen a la Masonería Argentina

La Masonería Argentina tiene el orgullo de haber contado en sus filas a hombres que participaron en la construcción de una Nación progresista,

Contribuyendo al Arte de la Ciudad

En adhesión al Bicentenario de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 2.013 la Augusta y Respetable Logia “General Belgrano”...

Simbología en la Arquitectura Sacra

La Masonería se organiza y estructura sobre el gremio de los iniciados en el Arte Real de la Construcción...

Tiempo de Cuaresma

La Orden masónica impulsa el uso de la razón para buscar la Verdad y la Belleza...

Mostrando entradas con la etiqueta Gran Maestre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gran Maestre. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de marzo de 2017

Alejamiento de Don Domingo Faustino Sarmiento de La Orden Masónica Argentina

Una de las figuras más discutidas de nuestra Historia patria es, indudablemente, el “Cuyano Alborotador”, tal como lo apostrofó el historiador J.I García Hamilton.
A diferencia de Don José de San Martín y Don Manuel Belgrano, Don Domingo Faustino Sarmiento sí se involucró en las luchas intestinas en los albores de nuestra Nación, erigiéndose en el “portavoz” del bando unitario u oligarquía porteña. Sobrados y fundados argumentos en favor y en contra de tan apasionado personaje tornan imposible mantenerse indiferentes ante su persona, acción y palabras. Pero como suele decir nuestro actual Gran Maestre, Dr. Nicolás Breglia, la Nación argentina no se explica sin su sistema de educación pública, y ésta tampoco sin la figura de Sarmiento.
El Gran Maestro de América honró los cuadros de la Masonería Argentina, llegando a presidirla durante el período 1882/1885 (renunció en 1883).
La terquedad o porfía del Sanjuanino no disminuía empero su capacidad intelectual. Poco antes de asumir la Primera Magistratura de la República, función desde la cual desarrollaría una de las gestiones más progresistas que registra nuestra Historia, convencido de que debía entregarse sin reservas a la delicada labor que se le encomendaba, decide alejarse de la Orden Masónica.
El 29 de septiembre de 1868 la Masonería argentina lo agasaja con un banquete, en ocasión de su elección como Presidente de la Nación. Fue esa la oportunidad para anunciar su alejamiento –temporario-, de la Institución, a efectos de no ofrecer dudas respecto a su compromiso con la Patria. Estimamos digno de recordar aquel discurso fraterno:

 “Al manifestar mi profunda gratitud por el sentimiento que nos reúne aquí hoy día, para darme pública muestra de simpatías, me creo en el deber de expresar francamente mi respeto, mi adhesión a los vínculos que nos reúnen a todos en nuestra sociedad de hermanos.
Llamado por el voto de los pueblos a desempeñar la primera magistratura de una República, que es por mayoría de culto católico, necesito tranquilizar a los timoratos que ven en nuestra institución una amenaza a las creencias religiosas.
Si la masonería ha sido instituida para destruir el culto católico, desde ahora declaro que yo no soy masón.
Declaro, además, que habiendo sido elevado a los más altos grados conjuntamente con mis hermanos los generales Mitre y Urquiza, por el voto unánime del Consejo de Venerables Hermanos, si tales designios se ocultan, aun a los más altos grados de la masonería, esta es la ocasión de manifestar que, o hemos sido engañados miserablemente, o no existen tales designios, ni tales propósitos. Y yo afirmo solemnemente, que no existen, porque no han podido existir, porque los desmiente la composición misma de esta grande y universal confraternidad.
Hay millones de masones protestantes y si el designio de la institución fuera atacar las creencias religiosas, esos millones de protestantes estarían conspirando contra el protestantismo y a favor por tanto, del catolicismo, de cuya comunidad están separados.
No debo disimular que S.S. el Sumo Pontífice se ha pronunciado en contra de estas sociedades. Con el debido respeto a las opiniones del Jefe de la Iglesia, debo hacer ciertas salvedades que tranquilizarán los espíritus.
Hay muchos puntos que no son de dogma, en que sin dejar de ser apostólicos romanos, los pueblos y los gobiernos cristianos pueden diferir de opiniones con la Santa Sede. Citaré algunos.
En el famoso Syllabus, S.S. declaró que no reconocía como doctrina sana ni principio legítimo, la soberanía popular.
Bien. Si hemos de aceptar esta doctrina papal, nosotros pertenecemos de derecho a la Corona de España.
Pero tranquilizaos. Podemos ser cristianos y muy católicos, teniendo por base de nuestro gobierno la soberanía popular.
El Syllabus se declara abiertamente contra la libertad de conciencia y la libertad del pensamiento humano.
Pero el que redactó el Syllabus se guardaría muy bien de excomulgar de la comunidad católica a las naciones cuyas instituciones están fundadas sobre la libertad del pensamiento humano, por miedo de quedarse solo en el mundo con el Syllabus en la mano.
Por lo que a nosotros respecta, tenemos por fortuna el Patronato de las iglesias de América que hace al Jefe de Estado tutor, curador y defensor de los cristianos que están bajo el imperio de nuestras leyes, contra toda imposición que no esté de acuerdo con nuestras instituciones fundamentales.
El presidente de la República debe ser, por la Constitución, católico, apostólico, romano, como el rey de Inglaterra debe ser protestante, católico, anglicano. Este requisito impone a ambos gobiernos sostener el culto respectivo y proceder lealmente para favorecerlo en todos sus legítimos objetos.
Este será mi deber, y lo llenaré cumplidamente.
Un hombre público no lleva al gobierno sus propias y privadas convicciones para hacerlas ley y regla del Estado. Monsieur Guizot, ministro de un rey católico, era protestante, adicto como el que más a su propia creencia, pero fiel expresión de las leyes de una nación católica.
Mas este deber no va hasta desfavorecer, contrariar, perseguir otras convicciones.
La libertad de conciencia es no sólo declarada piedra angular de nuestra Constitución, sino que es una de las más grandes conquistas de la especie humana. Digo más, la grande conquista por excelencia, pues de ella emana la emancipación del pensamiento que ha sometido las leyes de la creación al dominio del hombre.
Hay más todavía. El gobierno civil se ha instituido para asegurar el libre desarrollo de las facultades humanas, para dar tiempo a que la razón pública se desenvuelva y corrija sus errores a fin de que la utopía de hoy, sea la realidad de mañana. Si por tanto, hay una minoría de la población, y digo más, un solo hombre, que difiera honradamente y sinceramente del sentimiento de la mayoría, el derecho lo protege, con tal que no pretenda violar las leyes, sino modificarlas, modificando la opinión de los encargados constitucionalmente de hacerlas, pues para ese fin, para la protección de su pensamiento se ha construido el edificio de la Constitución; porque para él son las garantías establecidas por esa Constitución.
La reina Isabel de España prestando oído al visionario Colón, contra el sabio parecer de la humanidad entera de entonces, mostró por accidente, lo que la libertad del pensamiento ha repetido mil veces después, sin necesidad de mendigar el favor de una reina. El siglo presente, merced a la libertad del pensamiento, es un Colón colosal, múltiple, eterno, inmortal.
El vapor, el cable submarino, el gobierno republicano transformando el mundo en horas, porque años es ya mucho, son la obra de Colones que no llaman la atención, porque son ya vulgares, plebeyos, el pan de cada día de nuestro siglo.
Ya que he nombrado el cable, que es la más maravillosa aplicación de la electricidad, para poner en contacto a todas las naciones de la tierra, ¿qué decir de esa otra electricidad moral que liga a la parte más selecta de la humanidad, la masonería? Yo no he necesitado más en mis largos viajes que apretar la mano a un desconocido, sea príncipe, pastor, obrero, soldado; y si su corazón responde al contacto eléctrico, en el acto he visto iluminarse su semblante, y transformarse en amigo el extranjero.
¿Habrá de decirse, como algunos piensan, que esta asociación fue útil en la Edad Media, para defenderse contra las tiranías y superflua hoy, que la libertad garante todas las aspiraciones legítimas? Pero aún quedan dividiendo a los hombres, la tiranía de las lenguas diversas que les impiden comunicarse, la tiranía de las creencias diversas que los extrañan entre sí; la tiranía de las nacionalidades que los agrupan en campos hostiles; la tiranía de las opiniones y de los partidos que los hacen pueblos distintos en un mismo pueblo; y mientras tanto, en Inglaterra o en Entre Ríos, a un protestante, o a un cuákero, al francés o al italiano, al unitario o al federal, no se necesita más que aventurar un apretón de manos, para hacerse comprender simpáticamente, si no habla nuestra lengua; hacerse tolerar, si no creemos todo lo que él cree; hacer al menos que no nos ahorque, si no somos del mismo partido. ¿Es mala una institución semejante?
Y veamos sus efectos en nuestra vida íntima.
¿Era falso el dinero que los masones mandaron a Mendoza, en auxilio de los que escaparon del temblor? Son ineficaces sus esfuerzos, sus caridades, para remediar cuanta dolencia, cuanta miseria aflige a los desvalidos? ¿No merecen ni gratitud, ni estimación estos socorros? Y sin embargo, el Evangelio ha establecido expresamente lo contrario en la sublime parábola del Samaritano. El Samaritano, si no era el protestante del judaísmo, convendrán nuestros detractores, porque nosotros no lo aceptamos nunca, que los masones son los Samaritanos del Evangelio, de quien por su caridad era, según la palabra de Jesús, el prójimo la humanidad.
Estos son los beneficios exteriores de la masonería.
Los que ha producido moderando las pasiones, atenuando los odios civiles y religiosos, son inmensos.
Ella ha enseñado a ejercer la caridad que esta prescripta por el Divino Maestro, pero limitada a función sacerdotal. La masonería en esto realizaba el espíritu y el fundamento del cristianismo: “Amad al prójimo, como a ti mismo”.
Los masones profesan el amor al prójimo, sin distinción de nacionalidad, de creencias y de gobierno, y practican lo que profesan en toda ocasión y lugar.
Hechas estas manifestaciones, para que no se crea que disimulo mis creencias, tengo el deber de anunciar a mis hermanos, que de hoy en adelante, me considero desligado de toda práctica o sujeción a estas sociedades.
Llamado a desempeñar altas funciones públicas, ningún motivo personal ha de desviarme del cumplimiento de los deberes que me son impuestos; simple ciudadano, volveré un día a ayudaros en vuestras filantrópicas tareas, esperando desde ahora que por los beneficios hechos, habréis continuado conquistando la estimación pública; y por vuestra abstención de tomar como corporación parte de las cuestiones políticas o religiosas que concurrieren, logréis disipar las preocupaciones de los que por no conocer vuestros estatutos, no os consideran como el más firme apoyo de los buenos gobiernos, el más saludable ejemplo de la práctica de las virtudes cristianas, y los más caritativos amigos del que sufre.”.

Volvió Sarmiento a la Hermandad al cabo de su presidencia, para ser distinguido con el mas alto cargo de la Orden en Argentina, fue designado Gran Maestre. Nos hemos tomado la libertad de subrayar algunos párrafos que estimamos de actualidad; pero no podemos asumir el atrevimiento de observar o hacer mayores aportes a sus ilustradas palabras.
Como hemos reconocido al inicio, es una figura controversial, pero, también, fundamental en la Historia de nuestra querida Nación. Podemos señalar contradicciones en su vida y acción, podemos acusarlo de muchos errores y/o defectos, pero fue un hombre apasionado, a quien debemos entender en su pensamiento, carácter y contexto.

Rindiéndole el debido homenaje: “Gloria y Honor, honra sin par, para el grande entre los grandes…Sarmiento inmortal”.

viernes, 10 de febrero de 2017

Tras el mito de la masonería: “Salta tuvo gobernadores y personalidades muy reconocidas afiliadas a la masonería”


Tras el mito de la masonería: “Salta tuvo gobernadores y personalidades muy reconocidas afiliadas a la masonería”

SALTA.- Las dos máximas autoridades del país dentro de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones dialogaron con El Intransigente sin tapujos sobre los mitos alrededor de la milenaria organización. 
Poco más de 6.000 personas, amigos suyos, parientes, reconocidos políticos, conductores de televisión, artistas y empresarios de todo tipo forman parte en este país de la Masonería, una de las entidades más intrigantes del mundo. Divididos en distintas logias o talleres de pensamiento, todos responden a la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones y sólo en Salta hay más de 400 miembros activos.
 
En nuestra provincia hay cinco logias activas, cada una con su propio lugar de reunión, miembros y autoridades. Además, Salta cuenta con una de las pocas logias de mujeres masonas que hay en el país. Alrededor de la Masonería se han tejido decenas de mitos e historias que iban desde el esoterismo a las más complejas conspiraciones políticas pero al parecer ninguna de ellas es cierta y se condice con la masonería. Para despejar las dudas, Ángel Jorge Clavero y Nicolás Breglia, Gran Maestre y Pro Gran Maestre de la Masonería en Argentina dialogaron con El Intransigente sobre una de las organizaciones más enigmáticas de la historia mundial.
 
A partir de la llegada de Clavero y Breglia la organización ha crecido como nunca lo había hecho en los últimos 70 años. Desde el año ‘30 en adelante, con el advenimiento de las dictaduras, muchos de los miembros que propiciaban en librepensamiento pasaron a ser enemigos de los regímenes totalitarios y la orden se llamo al ostracismo para evitar las persecuciones.
 
La masonería se define como una institución filosófica, filantrópica y progresista, porque propone la búsqueda del saber a través de la razón y la ciencia, profesa el altruismo y enseña y practica la solidaridad y la libertad de conciencia. Sus principios son Libertad, Igualdad y Fraternidad, tomados por la Revolución Francesa, y reniega tanto de los dogmas como de los fanatismos.
 
El gran maestre la describe como “una escuela de buenos ciudadanos que queremos elevarnos moral, intelectual y espiritualmente; pensar por uno mismo dentro de una absoluta libertad de conciencia”, resumió Clavero. Ese ideario trajo muchos problemas a los masones en épocas y en sociedades dominadas por dogmatismos religiosos o ideológicos, o por el despotismo, lo que forzó a las logias al secreto y la clandestinidad, y fomentó el misterio sobre la masonería. En la Argentina de hoy, en cambio, ni siquiera es necesario ya, el antiguo requisito de ingreso de ser presentado por un masón.
 
Ahora, se puede ingresar haciendo un clic en la opción ofrecida en la página www.masonería-argentina.org.ar Clavero y Breglia impusieron un nuevo estilo de apertura a la masonería y además en la era de la comunicación llevaron a la masonería argentina al mundo virtual con una página de internet que inclusive recluta sus miembros a través de la red de redes. Además, organizaron reuniones blancas o abiertas al público para que la gente pueda conocer qué se hace dentro de las logias. Si alguna vez fue una sociedad secreta, definitivamente dejó de serlo.
 
¿Es la masonería una organización secreta? 
La masonería es una organización discreta, es una escuela de libre pensamiento, el objetivo final es enseñar al ser humano a pensar libremente, es decir liberarlo de dogmatismo y fanatismos, tanto políticos como religiosos. Es una institución que está conformada por seres humanos, por buenos ciudadanos que desean elevarse moral intelectual y virtuosamente. Qué sucede con esto, trabajamos en lo que se llama logia que es la unidad funcional que tiene la masonería, una suerte de reunión entre 20 o 25 hermanos dónde tratamos distintos temas: políticos económicos, de arte y cuestiones sociales. La masonería trabaja para el estudio del ser humano, a través de eso formar mejores personas y mejores ciudadanos. A partir de eso, de la formación de mejores ciudadanos habrá mejores sociedades y mejores políticos en todos los países.
 
¿Cómo pasa la masonería del estudio y la discusión a la práctica para formar una mejor sociedad? 

La masonería trabaja dentro de sus logias y esos talleres de ideas trabajan sobre el individuo. Luego, la masonería no trabaja a nivel institucional, nunca va a ver una manifestación de masones defendiendo tal o cual valor o institución. La masonería trabaja a través de sus hombres, cada uno de ellos a partir de los valores aprendidos en esos talleres de ideas, en su casa, en su partido, en su ONG o en los distintos lugares donde se relacione se encarga de difundirlos, va esparciendo los valores y virtudes que aprendió dentro de su logia. 

El Intransigente: ¿Es necesario ser ateo para ser masón?

Ángel Clavero:
 La masonería es una escuela de vida, es universal. No tiene nada que ver con las religiones y respeta a todas las religiones. Tal es así que hombres de distintas religiones pertenecen a la masonería. Siempre se ha tomado que la masonería está en contra de las religiones, todo lo contrario, de hecho la masonería está formada mayormente por hombres que pertenecen y profesan a distintas religiones. Como escuela de librepensamiento o de construcción de ciudadanía , no puede quedar nadie afuera; nosotros tenemos una frase que dice, “todas las aventuras del pensamiento están contenidas en la masonería”.
 
El Intransigente: ¿Cuándo nace la masonería en el país?

Ángel Clavero: 
Institucionalmente nace en 1857 que es cuando se forma la la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones con las siete primeras logias. Por supuesto que antes ya había logias que trabajaban, pero lo hacían de manera desordenada, no había una gran logia que las agrupara. En la época de la colonia ya había bastante masones que venían se radicaban y empezaban a desarrollar sus actividades, pero no se organizaron institucionalmente hasta 1857 cuando el doctor Roque Pérez asume como Gran Maestre. 

El Intransigente:  ¿Es difícil ser el Gran Maestre de una organización que tiene tantos mitos a su alrededor?, porque me imagino que cada vez que se sienta frente a un periodista pasa mucho tiempo explicando qué son los masones

Ángel Clavero: 
Yo creo que transmitiendo los valores de nuestra institución es como vamos haciendo masonería constantemente, lo que pasa es que la masonería en la argentina ha pasado una etapa muy dura. Lo que pasa es que, desde 1930 a esta parte, la masonería, por problemas sociopolíticos que fue sufriendo la Argentina, fue cayendo lentamente.
 
La masonería fue mirándose hacia adentro y abandonando el lugar que tenía en la sociedad. Entonces, ahora que la democracia está afirmada en el país, decidimos que la masonería debería ocupar nuevamente su lugar como fue en otros momentos. Bueno eso pasó desde el advenimiento de la democracia, en esta era de la comunicación nos dimos cuenta que es importante abrirnos a la prensa salir a comunicarnos. 

Porque lo que usted dice es cierta cada vez que vamos a alguna conferencia tenemos que sentarnos 20 minutos a desmitificar muchas de las cosas que se dicen de la masonería y que no son ciertas. Por eso no nos cansamos de agradecer al periodismo, porque siempre nos ha permitido despejar estos errores y mitos que hay alrededor de la masonería. Nos ha ido muy bien gracias a la prensa, porque en el 2008 teníamos alrededor de 1800 masones en el país y ahora estamos cerca de los 6 mil masones activos.

El Intransigente: Han empezado a reclutar miembros por internet e inclusive tienen una página web, no se condice mucho con la “organización secreta” de la que se habla

Ángel Clavero:
 Claro, ese es un buen ejemplo, antes para ser masón había que conocer a un miembro que lo lleve de la mano a nosotros nos pasó, que hace más de 30 años que pertenecemos a la masonería nos costó mucho llegar porque no conocíamos a nadie. Por eso decidimos que todo ese cuasi padecimiento que tuvimos nosotros para ser masones se va a terminar. Con la palabra de la masonería en los periódicos, en los medios, en la web donde explicamos qué es la masonería, nos ha permitido que todo aquel que quiera elevarse intelectual y espiritualmente pueda llegar la masonería. En la web con llenar una solicitud y enviarla es suficiente, al otro día se les contesta y comienzan los trámites para unirse.
 
El Intransigente: ¿Cuáles son los requisitos para ser masón?

Ángel Clavero: 
Lo único que se pide es ser un hombre libre y de buenas costumbres. Libre significa que no esté atado a dogmatismos ni fanatismos de tipo político o religioso porque sabemos que lo que quiere la masonería es enseñar al hombre a pensar libremente. Nicolás Breglia: Si podemos saber quién no puede ser masón, los fascistas nazis, franquistas falangistas, stalinistas, nadie que crea en un dogmatismo doctrinario. No creemos en ninguna dictadura y tampoco creemos en la lucha de clases porque planteamos al movilidad social ascendente. Justamente es la que se dio en Argentina con su sistema educativo, gracias a ese sistema educativo, que nosotros hemos impulsado, el hijo del obrero llegó a ser Presidente de la Nación, Alfonsín lo decía muy seguido. 

El Intransigente: ¿Qué siente cuando ve símbolos masones en distintos lugares, particularmente edificios?

Ángel Clavero:
 Nos sentimos muy orgullosos de ver que la presencia masónica estuvo, está y ahora nos toca la responsabilidad a nosotros de hacerla presente en la sociedad. Además, va a estar siempre, porque es una de las instituciones que hizo el país junto con la iglesia, la política y los militares, la masonería luchó para que Argentina se organizara y fuera hacia adelante. La masonería dio a la Argentina 14 presidentes, 7 vicepresidentes, dio hombres de letras, diputados, senadores, profesores universitarios y fue la que luchó para que se sancionara la ley Nº 1.420 de Educación Pública, Laica y Obligatoria. La masonería luchó también fuertemente para que se realizara a reforma universitaria de 1918 que abre la universidad al pueblo. La masonería trabaja en la sociedad para mejorar al ser humano, hacerlo una mejor persona y dotarlo de virtudes para que enfrente la vida. 

Nicolás Breglia: Si quiere un lugar donde están todo los símbolos masones desde desde el grado 1 al 33, el ojo que todo lo ve, la escuadra y el compás, la escala de Jacob, vaya a la Catedral de Salta, en el frontispicio están todos. 

El Intransigente: Si le pido que me nombre cinco masones destacados en la historia argentina...

Nicolás Breglia
: Yo le podría decir San Martín, Belgrano todos los miembros de la Primera Junta salvo Castelli. Sarmiento, que fue el que implementó todo la política educativa ayudado por la masonería, la Logia Docente trabajó en la ley 1420, y la logia Córdoba Libre e Igualdad y Progreso que trabajó en toda la Reforma Universitaria de 1918, que fue una de las grandes bandera revolucionarias de Latinoamérica y fue bandera revolucionaria del Mayo Francés. Sarmiento, fue masón, Rivadavia, Lisandro de la Torre, Leandro N. Além, Alfredo Palacios y hay una persona que nadie destaca que es Francisco Cuneo que fue el primer diputado obrero y perteneció a la masonería y fue un obrero electricista que llegó a la Cámara y no lo recuerda nadie. 

Pero que quede claro que la masonería no actúa en política, todo lo contrario se nutre de gente de todas las corrientes partidarias. Forma personas que luego van a sus partidos ONG o donde militen a difundir los principios, siempre en base a las ideas fundamentales de la masonería que son la Libertad Igualdad y Fraternidad. Quien ponga más acento en la libertad será de centro derecha, quien ponga más acento en la igualdad de centro izquierda, pero siempre dentro de los principios. La masonería busca el consenso entre esas ideas, inclusive me preguntaron alguna vez si un conservador y un progresista se habían logrado poner de acuerdo en algo y les dije “sí, en la política educativa”. 

El Intransigente: ¿Cuándo llegó la masonería a la provincia de Salta?

Ángel Clavero: 
La masonería en Salta está desde que se iniciaron las logias en la argentina, no tengo frescos los primeros masones salteños pero acá hubo logias tradicionalmente desde 1860 en adelante. Desde 1930 hasta los años 90 salta sufrió el mismo proceso que toda la masonería. De hecho en los 90 teníamos una sola logia acá y ahora tenemos 5 funcionando activamente, mucho más que en las provincias más pobladas. 

El Intransigente: ¿Cuántos masones hay activos?

Ángel Clavero: 
En salta ahora debe haber alrededor de 400 masones activos Nicolas Breglia: Salta ha tenido ministros, militares, y personalidades muy reconocidas afiliadas a la masonería, no tengo en la memoria todos los nombres, pero se me viene a la cabeza el gobernador Joaquín Castellanos. A los hermanos salteños les pasó lo mismo que al resto de la masonería, las dictaduras nos repliegan. Con las dictaduras somos secretos, porque protegemos a nuestros miembros. Las persecusiones en las dictaduras y los gobiernos totalitarios, es perseguir a los masones y luego ir por sus familias, como pasó con el franquismo.
 
El Intransigente: ¿Hay masones mujeres?

Nicolas Breglia:
 Sí, hay dos horizontes femeninos que se están desarrollando en el país pero no tienen relación con la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, han iniciado su propio camino. 

Los rituales masónicos abiertos a todos los ciudadanos 
En los últimos años, la masonería se ha relacionado, incluso en nuestro medio a vestimementas estrafalarias y rituales esotéricos de todo tipo. No obstante, las máximas autoridades aclararon que ese rito, nada tiene que ver con cuestiones religiosas o esotéricas, sino a cuestiones organizativas dentro de la logia
 
“El ritual es el que nos organiza dentro de la logia. de acuerdo a los trabajos que hace cada uno, el ritual los conduce y ordena en la asamblesa de la logia, quienes hablan primero, quienes después y cosas por el estilo”, explicó el Gran Maestre “Tiene tanta mala fama el ritual que comenzamos a hacer reuniones blancas, donde la gente puede verlo”, señaló Clavero. En cuanto a la vestimenta utilizada, el Pro Gran Maestre aclaró que sólo utilizan un mandil, como símbolo del trabajo. 


Fuente: Semanario El Intransigente