Monumento a la Masonería Universal

En la segunda rotonda de la Avenida Reyes Católicos, el sábado 19 de diciembre de 2015, las Logias del Valle de Salta,

Nombres que enorgullecen a la Masonería Argentina

La Masonería Argentina tiene el orgullo de haber contado en sus filas a hombres que participaron en la construcción de una Nación progresista,

Contribuyendo al Arte de la Ciudad

En adhesión al Bicentenario de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 2.013 la Augusta y Respetable Logia “General Belgrano”...

Simbología en la Arquitectura Sacra

La Masonería se organiza y estructura sobre el gremio de los iniciados en el Arte Real de la Construcción...

Tiempo de Cuaresma

La Orden masónica impulsa el uso de la razón para buscar la Verdad y la Belleza...

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lunes, 1 de mayo de 2017

Día del Trabajador

La del 1º de Mayo es la fiesta del movimiento obrero mundial por antonomasia. Celebrado en París en 1889, por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1º de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. A partir de entonces se convirtió en una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general que es celebrada en mayor o menor medida en todo el mundo.

ALGUNAS DEFINICIONES QUE HAN HECHO AL PROGRESISMO

La Doctrina Social de la Iglesia ha definido que El trabajador es la causa eficiente del proceso productivo. Su auténtico protagonista, en razón de su dignidad de persona, mientras que los factores inanimados son medios en las manos del hombre, a modo de causas instrumentales. … El capital, constituido por riqueza –dinero, tierras, propiedades, equipos, derechos adquiridos- acumulado a partir del trabajo del hombre, debe cumplir el papel de facilitar la labor de todos en favor del progreso social. No es indiferente el destino que el dueño del capital da a sus inversiones, porque siendo el fin genérico de los bienes materiales la satisfacción de toda la familia humana, en primer lugar se debe pensar en los lugares más necesitados para beneficiar a las personas más pobres. Así se colabora solidariamente en la redistribución de la riqueza, y se evita el mal que significa para muchas familias el tener que emigrar y desarraigarse de sus costumbres y parientes. El trabajador no puede estar supeditado al interés primordial del dinero o del Estado, porque el factor capital del proceso productivo no es ni el dinero ni el Estado, sino el trabajador intelectual y manual. El progreso no depende de la acumulación de dinero o de poder social en pocas manos o en manos del Estado, porque todo recorte a la libertad social es un atropello a la dignidad de las personas, que el Estado no puede permitir a otros ni cometer él mismo, ya que el fin no justifica los medios. … El desarrollo y el progreso no se miden únicamente por indicadores económicos, sino por el grado de promoción del bien común integral, tanto espiritual como material, que el hombre haya logrado con su trabajo digno u fraterno.”.
Canto al Trabajo (Buenos Aires)

En 1.931 Pío XI supo señalar, en su Encíclica “Quadragésimo Anno”, que “Durante mucho tiempo, en efecto, las riquezas o capital se atribuyeron demasiado a sí mismos. El capital reivindicaba para sí todo el rendimiento, la totalidad del producto, dejando al trabajador apenas lo necesario para reparar y restituir sus fuerzas. Pues se decía que, en virtud de una ley económica absolutamente incontrastable, toda acumulación de capital corresponde a los ricos, y que, en virtud de esa misma ley, los trabajadores estaban condenados y reducidos a perpetua miseria o a un sumamente escaso bienestar. Pero es lo cierto que ni siempre ni en todas partes la realidad de los hechos estuvo de acuerdo con esta opinión de los liberales vulgarmente llamados manchesterianos, aun cuando tampoco pueda negarse que las instituciones económico-sociales se inclinaban constantemente a ese principio. Por consiguiente, nadie deberá extrañarse que esas falsas opiniones, que tales engañosos postulados, hayan sido hayan sido atacados durante y no solo por aquellos que, en virtud de tales teorías, se veían privados de su natural derecho a conseguir una mejor fortuna.”.

Canto al Trabajo (Rogelio Yrurtia - argentino)

Juan XXIII diría luego, en 1.961, en su “Mater et Magistra”: “Los deberes de la justicia han de respetarse no solamente en la distribución de los bienes que el trabajo produce, sino también en cuanto afecta las condiciones generales en que se desenvuelve la actividad laboral. Porque en la naturaleza humana está arraigada la exigencia de que, en el ejercicio de la actividad económica, le sea posible al hombre asumir la responsabilidad de lo que hace y perfeccionarse a sí mismo.  De donde se sigue que, si el funcionamiento y las estructuras económicas de un sistema productivo ponen en peligro la dignidad humana del trabajador, o debilitan su sentido de responsabilidad, o le impiden la libre expresión de su iniciativa propia, hay que afirmar que este orden económico es injusto, aún en el caso de que, por hipótesis, la riqueza producida en él alcance un nivel y se distribuya según criterios de justicia y equidad.”

lunes, 24 de abril de 2017

Cenotafio de Juan Bautista Alberdi

LA MASONERÍA ARGENTINA REINAUGURA
EL CENOTAFIO DE JUAN BAUTISTA ALBERDI


Hoy, 24 de abril de 2017, en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires, la Masonería argentina reinaugura el cenotafio del insigne tucumano (cenotafio: monumento funerario en el cual no está el cadáver del personaje a quien se dedica), autor de las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”. Tras el deterioro del exquisito monumento, la extensa obra de restauración fue llevada a cabo por la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, con el apoyo de sus talleres, artistas, artesanos y profesionales destacados.
Juan Bautista Alberdi nació en San Miguel de Tucumán, el 29 de agosto de 1810. Fue  abogado, jurista, economista, político, estadista, diplomático, diputado, escritor y músico argentino, y el autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853. Su padre fue un comerciante vasco, dueño de una importante pulpería, que supo intervenir en la defensa de Buenos Aires en ocasión de las Invasiones Inglesas; su madre, una criolla de reconocida familia tucumana, que falleció al darlo a luz.
Inició sus estudios en el Colegio de Ciencias Morales de la Ciudad de Buenos Aires, para comenzar los superiores en la Universidad de Buenos Aires, continuándolos en la Universidad de Córdoba, luego en Montevideo, para finalmente  diplomarse como Doctor en Jurisprudencia en la Universidad de Chile.

De su obra “Bases” nos permitimos extraer, si bien arbitrariamente mas siempre con el máximo respeto, dos de sus párrafos que preservan plena vigencia: “La Constitución debe dar garantías de que sus leyes orgánicas no serán excepciones derogatorias de los grandes principios consagrados por ella, como se ha visto más de una vez. Es preciso que el derecho administrativo no sea un medio falaz de eliminar o escamotear las libertades y garantías constitucionales. Por ejemplo, la prensa es libre, dice la Constitución; pero puede venir la ley orgánica de la prensa y crear tantas trabas y limitaciones al ejercicio de esa libertad, que la deje ilusoria y mentirosa. Es libre el sufragio, dice la Constitución; pero vendrá la ley orgánica electoral, y  fuerza de requisitos y limitaciones excepcionales, convertirá en mentira la libertad de votar. …”.
Alberdi se preocupó y ocupó de los temas fundamentales de nuestra Nación en ciernes, así, respecto a la unión nacional supo considerar: “…La idea de una unidad pura debe ser abandonada de buena fe, no por vía de concesión, sino por convencimiento. Es un hermoso ideal de gobierno; pero en la actualidad de nuestro País, imposible en la práctica. Lo que es imposible, no es del dominio de la política, pertenece a la universidad, o si es bello, a la poseía. … La unidad no es el punto de partida, es el punto final de los gobiernos.; la historia lo dice, y la razón lo demuestra. …”.


Alberdi perteneció a la “Generación del ´37”, integrando en ese entonces el “Salón Literario”,  círculo de intelectuales de la época, enrolados en el llamado “movimiento romántico”, gestado por Marcos Sastre, del que supieron participar, entre otros, figuras de la talla de Miguel Cané (padre), Juan María Gutiérrez, Esteban Echeverría, y Vicente Fidel López.  El “Salón Literario” funcionaba como tertulias en las que se departía sobre literatura, arte y moda, influidos por el romanticismo europeo, y ofreció marco a la discusión de las nuevas ideas políticas. Presionados por el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, cerró a los seis meses; no obstante ello posibilitó luego la “Asociación de la Joven Generación Argentina”, y posteriormente la “Asociación de Mayo.
A fines de 1938 Alberdi se niega a prestar juramento de fidelidad al Gobierno de Juan Manuel de Rosas, se expresa su ferviente opositor, e inicia su exilio, primero a Montevideo, luego Europa y por último Chile. De regreso a nuestro País se desenvuelve en funciones legislativas y diplomáticas. En razón de un proyecto de Ley que impulsa el Presidente Julio A. Roca sus Obras completas son publicadas por el Estado Nacional.
Se manifestó contrario a la Guerra de la Triple Alianza en su obra “El crimen de la guerra”; y en razón de ello, Bartolomé Mitre se dedica a desacreditarlo por medio del Diario La Nación, e  impidiendo el consenso necesario en el Senado de la Nación para su designación como embajador en Francia.
Cansado y un tanto humillado decidió alejarse definitivamente del País. Partió rumbo a Francia el 3 de agosto de 1881 confesándole a un amigo: "lo que me aflige es la soledad". Murió en Nueilly-Sur-Seine, cerca de París, el 19 de junio de 1884. Sus restos fueron repatriados en 1889.  Embarcados el 28 de mayo de ese año a bordo del vapor "Azopardo", se los trasladó primero a la Catedral de Buenos Aires, donde se le rindieron honores hasta el 5 de junio, fecha en que se ubicaron en la bóveda de la familia Ledesma en el Cementerio de la Recoleta, que los albergó hasta ser depositados en el mausoleo erigido en un terreno donado por la Municipalidad de Buenos Aires. Actualmente descansan en un nicho construido en la Casa de Tucumán.
Alberdi fue miembro honorario de la Logia San Juan de la Fe Nº 20, actuó masónicamente en Buenos Aires, Francia y Montevideo, donde contó con la protección de Garibaldi  y Mazzini  e integró “La joven Italia”. Fue el encargado de llevar a Montevideo las Palabras Simbólicas de la citada Asociación de Mayo, fundada por Esteban Echeverría.
El 29 de agosto se conmemora en la Argentina el Día del abogado en su honor, recordando su nacimiento. Su pensamiento y acción sirven de ejemplo al profesional del Derecho, comprometiéndonos a una sociedad justa y progresista.

domingo, 16 de abril de 2017

Xenofobia

La xenofobia, temor o aversión exagerada al extranjero, es un sentimiento extraño a la sociedad argentina; circunstancias históricas y jurídicas así lo señalan.
Tras largas luchas intestinas, nuestra Nación alcanza a acordar su Ley Suprema (nuestro Contrato Social), recién en 1853. El Preámbulo es la antorcha que da luz a todo el texto constitucional, e ilumina de ese modo toda la normativa que da estructura política y jurídica al Estado. Es en éste exordio donde los Constituyentes proclamaron al Mundo que nuestra Nación es, ante todo, inclusiva, abierta a todos los hombres que quieran habitar nuestro suelo argentino.
A tal punto esa concepción progresista, que tras establecer en el art. 2º que “El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano” (concepto que no debemos confundir con el de religión oficial del Estado, que nunca la tuvimos, mucho menos a partir de la reforma de 1994 cuando se modifica el viejo art. 76 -hoy 89-, que reservaba los cargos de Presidente y de Vicepresidente para un creyente de esa fe); en el art. 14, al declarar los derechos fundamentales, reconoce el de profesar libremente el culto de cada quien.
La consagración de éste derecho fundamental está íntimamente ligada al interés en la inmigración y fue, según los diarios de debate, uno de los mas intensos en la Asamblea Constituyente en la Santa Fe de 1853. Se impuso el pensamiento de Juan Bautista Alberdi –entre otros-. El ilustre tucumano, que ilumino aquel tiempo con sus “Bases”, expresó en ésta su obra: “¿Queremos plantar y aclimatar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre europeo y de Estados Unidos?. Traigamos pedazos vivos de ella en las costumbres de sus habitantes y radiquémoslas aquí.”. “… Si queréis familias que formen las costumbres privadas, respetad su altar a cada creencia. … El dilema es fatal: o católica exclusivamente y despoblada; o poblada y próspera, y tolerante en materia de religión. … Traerlos sin su culto, es traerlos sin el agente que los hace ser lo que son; a que vivan sin religión, a que se hagan ateos. … Sosteniendo esta doctrina no hago otra cosa que el elogio de una ley de mi País que ha recibido que ha recibido la sanción de la experiencia. Desde octubre de 1825 existe en Buenos Aires la libertad de cultos, pero es preciso que esa concesión provincial se extienda a toda la República Argentina por su Constitución…”.
Como Nación hemos sido siempre abiertos, inclusivos; razonablemente, encontraremos “matices”, hechos o situaciones ajenas o contrarias a ésta filosofía moral y política que supieron definir nuestros prohombres; pero el odio al extranjero jamás ha sido característica de los argentinos, muy por el contrario. Se estima que entre 1870 y 1930 ingresaron al territorio argentino siete millones de extranjeros, principalmente europeos, que vinieron a trabajar y enriquecer cultural y económicamente nuestro País. Posteriormente, entre 1950 y 1980 se verificó un fuerte flujo de inmigración regional, principalmente de Naciones limítrofes, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, Brasil, y Uruguay. ¿Acaso nuestra principales ciudades no poseen asociaciones españolas, italianas, israelitas, sirio libanesas?, ¿casas de paraguayos, uruguayos, bolivianos y tantas colectividades mas?.

Monumento al Inmigrante

Ahora bien, respecto a la xenofobia, ¿que podríamos definir como masones?. Sin retroceder mucho en la historia, en el Medioevo, se verifica el gremio de los constructores, estructura sobre la que se erigirá la Masonería; aprendices, compañeros y maestros, conocedores de las palabras de pases, se desplazaban por el Viejo Continente y por el Medio Oriente afanados en la construcción de templos y castillos. A esa circunstancia de libertad de tránsito se suma que en 1789, en ocasión de la Revolución Francesa, la Masonería logra imponer para la Humanidad toda, los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Para no abrumarnos en un examen exhaustivo, recordemos sólo el art. 1º de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de aquel año:Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.”. Cabe pues preguntarnos ¿Cómo podríamos sostener y fundar ideas o sentimientos xenófobos sin traicionar nuestra historia y nuestras banderas?
En la actualidad resulta preocupante un creciente rebrote de formaciones y de actitudes xenófobas. Los conflictos interculturales raciales o religiosos, pero principalmente las crisis económicas y las guerras provocadas por la angurria de multinacionales petroleras o fabricantes y traficantes de armas, provocan grandes migraciones que los mismos generadores no están dispuestos a atender en razón de su irresponsabilidad social.
Como argentinos y como masones, no sólo no podemos asumir pensamientos o sentimientos xenófobos, sino que por convicciones debemos rechazarlos expresa y públicamente.


domingo, 5 de marzo de 2017

Simbología en la Arquitectura Sacra

La Masonería se organiza y estructura sobre el gremio de los iniciados en el Arte Real de la Construcción. Los símbolos y alegorías de aquella cofradía de los constructores de las catedrales medievales fueron y son útiles para ejemplificar y transmitir el conocimiento aquilatado durante siglos. La Orden hace uso del sincretismo.
Esto explica porque muchos símbolos que utiliza la Hermandad masónica aparecen en grandes construcciones, esparcidas por todo el Orbe. No es ésta un exposición exhaustiva; pretendemos simplemente señalar esta peculiaridad que es útil para encontrar coincidencias entre instituciones que, no obstante un aparente antagonismo sustancial, muestran al hombre siempre en búsqueda de verdad y belleza.
Recordemos que el estilo gótico (goético: mágico), se desarrolló en Europa desde finales del siglo XII hasta el Renacimiento (últimos siglos de la Edad Media), y se manifestó principalmente en la arquitectura, con el arco apuntado, la bóveda de crucería y los pináculos. En las grandes catedrales, la altura y la luz eran un reconocimiento a la grandeza de Dios y, al mismo tiempo, la capacidad de sus hijos.
Son muchos los símbolos que se reproducen en grandes catedrales y mas modestas iglesias, que a cualquier observadores desprevenido puede asombrar.

DEMONIOS CUSTODIOS: Puede sorprender que muchos templos cristianos –al igual que tantos otros de culturas y religiones orientales-, estén protegidos por imágenes demoníacas. ¿Quienes mejor que los ángeles caídos para proteger el paso de los enemigos de Dios?. Las famosísimas gárgolas de Notre Dame, o el demonio Asmodeo sosteniendo la pila de agua bendita en la iglesia de Rennes le Château, o las figuras satánicas en las jambas de la puerta occidental de la Catedral de Ávila (Posiblemente Gog y Magog), intimidando al visitante. Unos pocos ejemplos de las muchas expresiones que podemos buscar en los recintos sagrados.

¿ SOFÍA EN NOTRE DAME ?: En la Catedral de Notre Dame, a la entrada, de cara a la plaza, la imagen  de  una  mujer  cuya  frente  toca  las  nubes. Sentada  en  un  trono,  con un cetro -símbolo de soberanía-, en su mano izquierda; mientras que en la derecha lleva dos libros, uno abierto (conocimiento público, exotérico), y otro cerrado (conocimiento esotérico, hermético, reservado a los iniciados). Sobre su pecho una escalera de nueve peldaños, la paciencia que deben tener sus fieles en el curso de las nueve operaciones sucesivas de la labor hermética. Se trata de la Alquimia, la transmutación de la materia en espíritu, en la búsqueda del reencuentro con la luz.

EL VIEJO ALQUIMISTA: También en Notre Dame, ascendiendo por la escalera caracol, al llegar cerca del eje medial, en el ángulo entrante de la torre septentrional, nos encontramos con un viejo alquimista, en piedra, cubierto con un gorro frigio. En los misterios de Eleusis se le preguntaba a quien sería iniciado si se sentía con la fuerza, voluntad y la abnegación necesarias para intervenir en la Gran Obra, si persistía en el esfuerzo, le ponían un gorro rojo sobre la cabeza indicándosele; “Cúbrete con este gorro, que vale más que una corona real”. Esta especie de sombrero, llamada liberia, era propio de los esclavos liberados –libertos-. Sería luego el gorro frigio, símbolo del librepensador, de la Libertad que prescinde de todo dogma y se guía sólo por la razón.

EL OJO QUE TODO LO VE: Ya en el Rigveda (himnos de la cultura hindú,  que datarían del 1500 al 1200 a C., de tradición oral primero, luego escrito en sánscrito), encontramos referencias al sol y a otras deidades, como ser un ojo en el cielo, un ojo que revela la creación, o un ojo que nunca se cierra. Un símbolo de un alto nivel de conciencia despierta, que los seres espirituales avanzados tienen, y que una persona común puede potencialmente alcanzar.  El dios hindú Shiva tiene tres ojos, el tercero, de la frente, se conoce como el ojo de Shiva, poseedor de todo el conocimiento, que cuando se abre destruye todo lo que ve, el conocimiento que destruye el mal y la ignorancia. En el antiguo Egipto encontramos el Ojo de Osiris, también el de Horus y el de Ra, símbolos de protección, sanidad y restauración. Ya en el Medio oriente nos encontramos con el símbolo de un ojo en la palma de una mano, normalmente la mano derecha;  símbolo de protección contra el mal de ojo (la mala suerte provocada por los celos o envidias de los demás), y el peligro en general, y puede verse como un amuleto de la buena suerte en ese sentido. En Grecia y Turquía aparece el "Nazar", un sólo ojo, sin la mano, pero se utiliza de la misma manera y tiene el mismo significado que la Hamsa judía, es decir, para alejar el mal de ojo, en forma de amuletos o adornos colgantes, usualmente hechas de vidrio azul. En el cristianismo, el ojo que todo lo ve o "El Ojo de la Providencia" o "El Ojo de Dios" se ha utilizado como un símbolo por lo menos desde el siglo XVI. El ojo está el interior de un triángulo, y rodeado de rayos de luz, con el triángulo representando la Santísima Trinidad y el entero símbolo significando la omnipresencia de Dios y el ojo que todo lo ve observando la creación.

EL ROSETON: El propio vidrio no solo transforma la luz exterior blanca en mil colores, sino que ha sufrido en su materia la propia transformación alquímica a través del fuego, que le ha dado su color. Es el símbolo alquímico del tiempo necesario para la cocción de la materia filosofal y también de la propia cocción. El rosetón representa pues la acción del fuego y su duración. Por eso los artífices trataron de reflejar en sus rosetones los movimientos de la materia.




Contribuyendo al Arte de la Ciudad


En adhesión al Bicentenario de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 2.013 la Augusta y Respetable Logia “General Belgrano” Nº 250 concretó un aporte a nuestra Ciudad y sus expresiones artísticas.
En calle San Juan al 860 se inauguró un mural alusivo, obra del joven y ya conocido artista Juan Pablo ZARRA.
El mural, lleno de simbología, tiene al general Manuel Belgrano como figura central. En la mano derecha el prócer porta una espada flamígera,  en tanto en la izquierda una lanza con la que rompe una primer cadena que está identificada con la Corona española. Por delante quedan aún por quebrar tres cadenas, la de los dogmas que atan a la razón humana, la de los procesos dictatoriales, y la del imperialismo; es la labor que nos queda a los herederos de nuestros prohombres de la gesta independentista.
Por encima y por detrás de Belgrano asoma el “ojo que todo lo ve”, símbolo de la omnisciencia divina, muy atinada alegoría si recordamos las profundas convicciones cristianas del General.
Detrás de Belgrano, flanqueándolo, las figuras de un gaucho y de un exponente de las naciones originarias. De ambos sectores se nutrieron los ejércitos patrios, entre ellos los comandados por Belgrano, primero en la “Expedición al Paraguay” (1810-1811), y luego las sucesivas campañas al Alto Perú (1812-1813 / 1816-1819).  Tengamos presente el nivel intelectual y moral de Belgrano, quien imaginó siempre una muy grande Nación, progresista e inclusiva; baste para ello recordar el Reglamento que dicta para los Treinta Pueblos de las Misiones Jesuíticas un 30 de diciembre de 1810 (no bien iniciada la Revolución, documento incluido por Juan Bautista Alberdi en sus “Bases”), y su propuesta al Congreso Constituyente de una “monarquía temperada”, reinstalando la Casa de los Incas, y con sede en Cuzco. Ésta estrategia política permitiría consolidar una gran nación, unida bajo una autoridad  con legitimidad legal e histórica, y poder sumar a la causa emancipadora –militar-, a bastos sectores de orígenes precolombinos.
Sobre el horizonte pueden adivinarse perfiles oscuros,  figuras anónimas; es el pueblo en armas empeñado en la lucha libertaria que posibilitó que heredásemos  una Nación en la cual la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad son, desde entonces, presente y futuro.

Al fondo, sobre montañas y ríos de llanuras, ondean los pabellones albiceleste y wiphala, bandera de las naciones andinas, como eficiente recuerdo del mutuo compromiso entre Belgrano y las naciones originarias en Tierras de las Provincias Unidas . 

domingo, 26 de febrero de 2017

Monumento a la Masonería Universal

En la segunda rotonda de la Avenida Reyes Católicos, el sábado 19 de diciembre de 2015, las Logias del Valle de Salta, “General Belgrano” Nº 250, “América Sin Fronteras” Nº 464, “Joaquín Castellanos” Nº 483, “General San Martín” Nº 57, y Operativa “Obreros del Templo del Valle de Salta” Nº 574, inauguraron un Monumento a la Masonería Universal.
El monumento es un sencillo monolito blanco, en cuyas caras se inscriben las palabras “Libertad”, “Igualdad” y “Fraternidad”, principios que levantó como banderas la Orden Masónica, y que quedaron consagradas en 1789 en la Revolución Francesa; a partir de allí se propaló por todo el Orbe, y sintetizan la filosofía de la Hermandad.
Sobre el frente superior, se colocaron los símbolos mas conocidos de la Masonería, una escuadra, un compás y la Letra “G”; señalando la rectitud que se debe mantener siempre en el obrar, el conocer los límites dentro de los cuales debemos manejarnos en la vida para no afectar jamás a nuestros semejantes, y la perpetua invocación al Gran Arquitecto del Universo, principio y causa de todas las cosas, del Universo todo.
La Orden Masónica vio fortalecidas sus huestes con hombres de la talla de Francois Voltaire, Francisco de Miranda, George Washington, Simón Bolívar, José Martí, Benito Juárez, Winston Churchill, Franklin Roosevelt, Rubén Darío, Mario Alfonso Moreno Reyes (Cantinflas), Gabriela Mistral, Joseph Rudyard Kipling, Salvador Allende, Johann Goethe, y Edwin Aldrin.
En los cuadros de la masonería argentina brillan nombres como los de José de San Martín, Manuel Belgrano, Domingo Faustino Sarmiento, Bernardo de Monteagudo, Mariano Moreno, e Hipólito Yrigoyen. En nuestra Salta hombres como José de Moldes, Joaquín Castellanos, Carlos Xamena y Ceferino Velarde.
De este modo la Masonería salteña exterioriza su presencia en Salta, la que se verifica desde los albores de nuestra Patria argentina.

También puede observarse una placa de la Masonería ubicada en la Plaza General Manuel Belgrano de Salta, a pocos metros delante de la estatua del Insigne Prócer; otra en el Parque San Martín, pocos metros antes del Monumento ecuestre; y otra colocada en la misma Posta de Yatasto.