Monumento a la Masonería Universal

En la segunda rotonda de la Avenida Reyes Católicos, el sábado 19 de diciembre de 2015, las Logias del Valle de Salta,

Nombres que enorgullecen a la Masonería Argentina

La Masonería Argentina tiene el orgullo de haber contado en sus filas a hombres que participaron en la construcción de una Nación progresista,

Contribuyendo al Arte de la Ciudad

En adhesión al Bicentenario de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 2.013 la Augusta y Respetable Logia “General Belgrano”...

Simbología en la Arquitectura Sacra

La Masonería se organiza y estructura sobre el gremio de los iniciados en el Arte Real de la Construcción...

Tiempo de Cuaresma

La Orden masónica impulsa el uso de la razón para buscar la Verdad y la Belleza...

domingo, 5 de marzo de 2017

Simbología en la Arquitectura Sacra

La Masonería se organiza y estructura sobre el gremio de los iniciados en el Arte Real de la Construcción. Los símbolos y alegorías de aquella cofradía de los constructores de las catedrales medievales fueron y son útiles para ejemplificar y transmitir el conocimiento aquilatado durante siglos. La Orden hace uso del sincretismo.
Esto explica porque muchos símbolos que utiliza la Hermandad masónica aparecen en grandes construcciones, esparcidas por todo el Orbe. No es ésta un exposición exhaustiva; pretendemos simplemente señalar esta peculiaridad que es útil para encontrar coincidencias entre instituciones que, no obstante un aparente antagonismo sustancial, muestran al hombre siempre en búsqueda de verdad y belleza.
Recordemos que el estilo gótico (goético: mágico), se desarrolló en Europa desde finales del siglo XII hasta el Renacimiento (últimos siglos de la Edad Media), y se manifestó principalmente en la arquitectura, con el arco apuntado, la bóveda de crucería y los pináculos. En las grandes catedrales, la altura y la luz eran un reconocimiento a la grandeza de Dios y, al mismo tiempo, la capacidad de sus hijos.
Son muchos los símbolos que se reproducen en grandes catedrales y mas modestas iglesias, que a cualquier observadores desprevenido puede asombrar.

DEMONIOS CUSTODIOS: Puede sorprender que muchos templos cristianos –al igual que tantos otros de culturas y religiones orientales-, estén protegidos por imágenes demoníacas. ¿Quienes mejor que los ángeles caídos para proteger el paso de los enemigos de Dios?. Las famosísimas gárgolas de Notre Dame, o el demonio Asmodeo sosteniendo la pila de agua bendita en la iglesia de Rennes le Château, o las figuras satánicas en las jambas de la puerta occidental de la Catedral de Ávila (Posiblemente Gog y Magog), intimidando al visitante. Unos pocos ejemplos de las muchas expresiones que podemos buscar en los recintos sagrados.

¿ SOFÍA EN NOTRE DAME ?: En la Catedral de Notre Dame, a la entrada, de cara a la plaza, la imagen  de  una  mujer  cuya  frente  toca  las  nubes. Sentada  en  un  trono,  con un cetro -símbolo de soberanía-, en su mano izquierda; mientras que en la derecha lleva dos libros, uno abierto (conocimiento público, exotérico), y otro cerrado (conocimiento esotérico, hermético, reservado a los iniciados). Sobre su pecho una escalera de nueve peldaños, la paciencia que deben tener sus fieles en el curso de las nueve operaciones sucesivas de la labor hermética. Se trata de la Alquimia, la transmutación de la materia en espíritu, en la búsqueda del reencuentro con la luz.

EL VIEJO ALQUIMISTA: También en Notre Dame, ascendiendo por la escalera caracol, al llegar cerca del eje medial, en el ángulo entrante de la torre septentrional, nos encontramos con un viejo alquimista, en piedra, cubierto con un gorro frigio. En los misterios de Eleusis se le preguntaba a quien sería iniciado si se sentía con la fuerza, voluntad y la abnegación necesarias para intervenir en la Gran Obra, si persistía en el esfuerzo, le ponían un gorro rojo sobre la cabeza indicándosele; “Cúbrete con este gorro, que vale más que una corona real”. Esta especie de sombrero, llamada liberia, era propio de los esclavos liberados –libertos-. Sería luego el gorro frigio, símbolo del librepensador, de la Libertad que prescinde de todo dogma y se guía sólo por la razón.

EL OJO QUE TODO LO VE: Ya en el Rigveda (himnos de la cultura hindú,  que datarían del 1500 al 1200 a C., de tradición oral primero, luego escrito en sánscrito), encontramos referencias al sol y a otras deidades, como ser un ojo en el cielo, un ojo que revela la creación, o un ojo que nunca se cierra. Un símbolo de un alto nivel de conciencia despierta, que los seres espirituales avanzados tienen, y que una persona común puede potencialmente alcanzar.  El dios hindú Shiva tiene tres ojos, el tercero, de la frente, se conoce como el ojo de Shiva, poseedor de todo el conocimiento, que cuando se abre destruye todo lo que ve, el conocimiento que destruye el mal y la ignorancia. En el antiguo Egipto encontramos el Ojo de Osiris, también el de Horus y el de Ra, símbolos de protección, sanidad y restauración. Ya en el Medio oriente nos encontramos con el símbolo de un ojo en la palma de una mano, normalmente la mano derecha;  símbolo de protección contra el mal de ojo (la mala suerte provocada por los celos o envidias de los demás), y el peligro en general, y puede verse como un amuleto de la buena suerte en ese sentido. En Grecia y Turquía aparece el "Nazar", un sólo ojo, sin la mano, pero se utiliza de la misma manera y tiene el mismo significado que la Hamsa judía, es decir, para alejar el mal de ojo, en forma de amuletos o adornos colgantes, usualmente hechas de vidrio azul. En el cristianismo, el ojo que todo lo ve o "El Ojo de la Providencia" o "El Ojo de Dios" se ha utilizado como un símbolo por lo menos desde el siglo XVI. El ojo está el interior de un triángulo, y rodeado de rayos de luz, con el triángulo representando la Santísima Trinidad y el entero símbolo significando la omnipresencia de Dios y el ojo que todo lo ve observando la creación.

EL ROSETON: El propio vidrio no solo transforma la luz exterior blanca en mil colores, sino que ha sufrido en su materia la propia transformación alquímica a través del fuego, que le ha dado su color. Es el símbolo alquímico del tiempo necesario para la cocción de la materia filosofal y también de la propia cocción. El rosetón representa pues la acción del fuego y su duración. Por eso los artífices trataron de reflejar en sus rosetones los movimientos de la materia.




Contribuyendo al Arte de la Ciudad


En adhesión al Bicentenario de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 2.013 la Augusta y Respetable Logia “General Belgrano” Nº 250 concretó un aporte a nuestra Ciudad y sus expresiones artísticas.
En calle San Juan al 860 se inauguró un mural alusivo, obra del joven y ya conocido artista Juan Pablo ZARRA.
El mural, lleno de simbología, tiene al general Manuel Belgrano como figura central. En la mano derecha el prócer porta una espada flamígera,  en tanto en la izquierda una lanza con la que rompe una primer cadena que está identificada con la Corona española. Por delante quedan aún por quebrar tres cadenas, la de los dogmas que atan a la razón humana, la de los procesos dictatoriales, y la del imperialismo; es la labor que nos queda a los herederos de nuestros prohombres de la gesta independentista.
Por encima y por detrás de Belgrano asoma el “ojo que todo lo ve”, símbolo de la omnisciencia divina, muy atinada alegoría si recordamos las profundas convicciones cristianas del General.
Detrás de Belgrano, flanqueándolo, las figuras de un gaucho y de un exponente de las naciones originarias. De ambos sectores se nutrieron los ejércitos patrios, entre ellos los comandados por Belgrano, primero en la “Expedición al Paraguay” (1810-1811), y luego las sucesivas campañas al Alto Perú (1812-1813 / 1816-1819).  Tengamos presente el nivel intelectual y moral de Belgrano, quien imaginó siempre una muy grande Nación, progresista e inclusiva; baste para ello recordar el Reglamento que dicta para los Treinta Pueblos de las Misiones Jesuíticas un 30 de diciembre de 1810 (no bien iniciada la Revolución, documento incluido por Juan Bautista Alberdi en sus “Bases”), y su propuesta al Congreso Constituyente de una “monarquía temperada”, reinstalando la Casa de los Incas, y con sede en Cuzco. Ésta estrategia política permitiría consolidar una gran nación, unida bajo una autoridad  con legitimidad legal e histórica, y poder sumar a la causa emancipadora –militar-, a bastos sectores de orígenes precolombinos.
Sobre el horizonte pueden adivinarse perfiles oscuros,  figuras anónimas; es el pueblo en armas empeñado en la lucha libertaria que posibilitó que heredásemos  una Nación en la cual la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad son, desde entonces, presente y futuro.

Al fondo, sobre montañas y ríos de llanuras, ondean los pabellones albiceleste y wiphala, bandera de las naciones andinas, como eficiente recuerdo del mutuo compromiso entre Belgrano y las naciones originarias en Tierras de las Provincias Unidas . 

Alejamiento de Don Domingo Faustino Sarmiento de La Orden Masónica Argentina

Una de las figuras más discutidas de nuestra Historia patria es, indudablemente, el “Cuyano Alborotador”, tal como lo apostrofó el historiador J.I García Hamilton.
A diferencia de Don José de San Martín y Don Manuel Belgrano, Don Domingo Faustino Sarmiento sí se involucró en las luchas intestinas en los albores de nuestra Nación, erigiéndose en el “portavoz” del bando unitario u oligarquía porteña. Sobrados y fundados argumentos en favor y en contra de tan apasionado personaje tornan imposible mantenerse indiferentes ante su persona, acción y palabras. Pero como suele decir nuestro actual Gran Maestre, Dr. Nicolás Breglia, la Nación argentina no se explica sin su sistema de educación pública, y ésta tampoco sin la figura de Sarmiento.
El Gran Maestro de América honró los cuadros de la Masonería Argentina, llegando a presidirla durante el período 1882/1885 (renunció en 1883).
La terquedad o porfía del Sanjuanino no disminuía empero su capacidad intelectual. Poco antes de asumir la Primera Magistratura de la República, función desde la cual desarrollaría una de las gestiones más progresistas que registra nuestra Historia, convencido de que debía entregarse sin reservas a la delicada labor que se le encomendaba, decide alejarse de la Orden Masónica.
El 29 de septiembre de 1868 la Masonería argentina lo agasaja con un banquete, en ocasión de su elección como Presidente de la Nación. Fue esa la oportunidad para anunciar su alejamiento –temporario-, de la Institución, a efectos de no ofrecer dudas respecto a su compromiso con la Patria. Estimamos digno de recordar aquel discurso fraterno:

 “Al manifestar mi profunda gratitud por el sentimiento que nos reúne aquí hoy día, para darme pública muestra de simpatías, me creo en el deber de expresar francamente mi respeto, mi adhesión a los vínculos que nos reúnen a todos en nuestra sociedad de hermanos.
Llamado por el voto de los pueblos a desempeñar la primera magistratura de una República, que es por mayoría de culto católico, necesito tranquilizar a los timoratos que ven en nuestra institución una amenaza a las creencias religiosas.
Si la masonería ha sido instituida para destruir el culto católico, desde ahora declaro que yo no soy masón.
Declaro, además, que habiendo sido elevado a los más altos grados conjuntamente con mis hermanos los generales Mitre y Urquiza, por el voto unánime del Consejo de Venerables Hermanos, si tales designios se ocultan, aun a los más altos grados de la masonería, esta es la ocasión de manifestar que, o hemos sido engañados miserablemente, o no existen tales designios, ni tales propósitos. Y yo afirmo solemnemente, que no existen, porque no han podido existir, porque los desmiente la composición misma de esta grande y universal confraternidad.
Hay millones de masones protestantes y si el designio de la institución fuera atacar las creencias religiosas, esos millones de protestantes estarían conspirando contra el protestantismo y a favor por tanto, del catolicismo, de cuya comunidad están separados.
No debo disimular que S.S. el Sumo Pontífice se ha pronunciado en contra de estas sociedades. Con el debido respeto a las opiniones del Jefe de la Iglesia, debo hacer ciertas salvedades que tranquilizarán los espíritus.
Hay muchos puntos que no son de dogma, en que sin dejar de ser apostólicos romanos, los pueblos y los gobiernos cristianos pueden diferir de opiniones con la Santa Sede. Citaré algunos.
En el famoso Syllabus, S.S. declaró que no reconocía como doctrina sana ni principio legítimo, la soberanía popular.
Bien. Si hemos de aceptar esta doctrina papal, nosotros pertenecemos de derecho a la Corona de España.
Pero tranquilizaos. Podemos ser cristianos y muy católicos, teniendo por base de nuestro gobierno la soberanía popular.
El Syllabus se declara abiertamente contra la libertad de conciencia y la libertad del pensamiento humano.
Pero el que redactó el Syllabus se guardaría muy bien de excomulgar de la comunidad católica a las naciones cuyas instituciones están fundadas sobre la libertad del pensamiento humano, por miedo de quedarse solo en el mundo con el Syllabus en la mano.
Por lo que a nosotros respecta, tenemos por fortuna el Patronato de las iglesias de América que hace al Jefe de Estado tutor, curador y defensor de los cristianos que están bajo el imperio de nuestras leyes, contra toda imposición que no esté de acuerdo con nuestras instituciones fundamentales.
El presidente de la República debe ser, por la Constitución, católico, apostólico, romano, como el rey de Inglaterra debe ser protestante, católico, anglicano. Este requisito impone a ambos gobiernos sostener el culto respectivo y proceder lealmente para favorecerlo en todos sus legítimos objetos.
Este será mi deber, y lo llenaré cumplidamente.
Un hombre público no lleva al gobierno sus propias y privadas convicciones para hacerlas ley y regla del Estado. Monsieur Guizot, ministro de un rey católico, era protestante, adicto como el que más a su propia creencia, pero fiel expresión de las leyes de una nación católica.
Mas este deber no va hasta desfavorecer, contrariar, perseguir otras convicciones.
La libertad de conciencia es no sólo declarada piedra angular de nuestra Constitución, sino que es una de las más grandes conquistas de la especie humana. Digo más, la grande conquista por excelencia, pues de ella emana la emancipación del pensamiento que ha sometido las leyes de la creación al dominio del hombre.
Hay más todavía. El gobierno civil se ha instituido para asegurar el libre desarrollo de las facultades humanas, para dar tiempo a que la razón pública se desenvuelva y corrija sus errores a fin de que la utopía de hoy, sea la realidad de mañana. Si por tanto, hay una minoría de la población, y digo más, un solo hombre, que difiera honradamente y sinceramente del sentimiento de la mayoría, el derecho lo protege, con tal que no pretenda violar las leyes, sino modificarlas, modificando la opinión de los encargados constitucionalmente de hacerlas, pues para ese fin, para la protección de su pensamiento se ha construido el edificio de la Constitución; porque para él son las garantías establecidas por esa Constitución.
La reina Isabel de España prestando oído al visionario Colón, contra el sabio parecer de la humanidad entera de entonces, mostró por accidente, lo que la libertad del pensamiento ha repetido mil veces después, sin necesidad de mendigar el favor de una reina. El siglo presente, merced a la libertad del pensamiento, es un Colón colosal, múltiple, eterno, inmortal.
El vapor, el cable submarino, el gobierno republicano transformando el mundo en horas, porque años es ya mucho, son la obra de Colones que no llaman la atención, porque son ya vulgares, plebeyos, el pan de cada día de nuestro siglo.
Ya que he nombrado el cable, que es la más maravillosa aplicación de la electricidad, para poner en contacto a todas las naciones de la tierra, ¿qué decir de esa otra electricidad moral que liga a la parte más selecta de la humanidad, la masonería? Yo no he necesitado más en mis largos viajes que apretar la mano a un desconocido, sea príncipe, pastor, obrero, soldado; y si su corazón responde al contacto eléctrico, en el acto he visto iluminarse su semblante, y transformarse en amigo el extranjero.
¿Habrá de decirse, como algunos piensan, que esta asociación fue útil en la Edad Media, para defenderse contra las tiranías y superflua hoy, que la libertad garante todas las aspiraciones legítimas? Pero aún quedan dividiendo a los hombres, la tiranía de las lenguas diversas que les impiden comunicarse, la tiranía de las creencias diversas que los extrañan entre sí; la tiranía de las nacionalidades que los agrupan en campos hostiles; la tiranía de las opiniones y de los partidos que los hacen pueblos distintos en un mismo pueblo; y mientras tanto, en Inglaterra o en Entre Ríos, a un protestante, o a un cuákero, al francés o al italiano, al unitario o al federal, no se necesita más que aventurar un apretón de manos, para hacerse comprender simpáticamente, si no habla nuestra lengua; hacerse tolerar, si no creemos todo lo que él cree; hacer al menos que no nos ahorque, si no somos del mismo partido. ¿Es mala una institución semejante?
Y veamos sus efectos en nuestra vida íntima.
¿Era falso el dinero que los masones mandaron a Mendoza, en auxilio de los que escaparon del temblor? Son ineficaces sus esfuerzos, sus caridades, para remediar cuanta dolencia, cuanta miseria aflige a los desvalidos? ¿No merecen ni gratitud, ni estimación estos socorros? Y sin embargo, el Evangelio ha establecido expresamente lo contrario en la sublime parábola del Samaritano. El Samaritano, si no era el protestante del judaísmo, convendrán nuestros detractores, porque nosotros no lo aceptamos nunca, que los masones son los Samaritanos del Evangelio, de quien por su caridad era, según la palabra de Jesús, el prójimo la humanidad.
Estos son los beneficios exteriores de la masonería.
Los que ha producido moderando las pasiones, atenuando los odios civiles y religiosos, son inmensos.
Ella ha enseñado a ejercer la caridad que esta prescripta por el Divino Maestro, pero limitada a función sacerdotal. La masonería en esto realizaba el espíritu y el fundamento del cristianismo: “Amad al prójimo, como a ti mismo”.
Los masones profesan el amor al prójimo, sin distinción de nacionalidad, de creencias y de gobierno, y practican lo que profesan en toda ocasión y lugar.
Hechas estas manifestaciones, para que no se crea que disimulo mis creencias, tengo el deber de anunciar a mis hermanos, que de hoy en adelante, me considero desligado de toda práctica o sujeción a estas sociedades.
Llamado a desempeñar altas funciones públicas, ningún motivo personal ha de desviarme del cumplimiento de los deberes que me son impuestos; simple ciudadano, volveré un día a ayudaros en vuestras filantrópicas tareas, esperando desde ahora que por los beneficios hechos, habréis continuado conquistando la estimación pública; y por vuestra abstención de tomar como corporación parte de las cuestiones políticas o religiosas que concurrieren, logréis disipar las preocupaciones de los que por no conocer vuestros estatutos, no os consideran como el más firme apoyo de los buenos gobiernos, el más saludable ejemplo de la práctica de las virtudes cristianas, y los más caritativos amigos del que sufre.”.

Volvió Sarmiento a la Hermandad al cabo de su presidencia, para ser distinguido con el mas alto cargo de la Orden en Argentina, fue designado Gran Maestre. Nos hemos tomado la libertad de subrayar algunos párrafos que estimamos de actualidad; pero no podemos asumir el atrevimiento de observar o hacer mayores aportes a sus ilustradas palabras.
Como hemos reconocido al inicio, es una figura controversial, pero, también, fundamental en la Historia de nuestra querida Nación. Podemos señalar contradicciones en su vida y acción, podemos acusarlo de muchos errores y/o defectos, pero fue un hombre apasionado, a quien debemos entender en su pensamiento, carácter y contexto.

Rindiéndole el debido homenaje: “Gloria y Honor, honra sin par, para el grande entre los grandes…Sarmiento inmortal”.

domingo, 26 de febrero de 2017

Monumento a la Masonería Universal

En la segunda rotonda de la Avenida Reyes Católicos, el sábado 19 de diciembre de 2015, las Logias del Valle de Salta, “General Belgrano” Nº 250, “América Sin Fronteras” Nº 464, “Joaquín Castellanos” Nº 483, “General San Martín” Nº 57, y Operativa “Obreros del Templo del Valle de Salta” Nº 574, inauguraron un Monumento a la Masonería Universal.
El monumento es un sencillo monolito blanco, en cuyas caras se inscriben las palabras “Libertad”, “Igualdad” y “Fraternidad”, principios que levantó como banderas la Orden Masónica, y que quedaron consagradas en 1789 en la Revolución Francesa; a partir de allí se propaló por todo el Orbe, y sintetizan la filosofía de la Hermandad.
Sobre el frente superior, se colocaron los símbolos mas conocidos de la Masonería, una escuadra, un compás y la Letra “G”; señalando la rectitud que se debe mantener siempre en el obrar, el conocer los límites dentro de los cuales debemos manejarnos en la vida para no afectar jamás a nuestros semejantes, y la perpetua invocación al Gran Arquitecto del Universo, principio y causa de todas las cosas, del Universo todo.
La Orden Masónica vio fortalecidas sus huestes con hombres de la talla de Francois Voltaire, Francisco de Miranda, George Washington, Simón Bolívar, José Martí, Benito Juárez, Winston Churchill, Franklin Roosevelt, Rubén Darío, Mario Alfonso Moreno Reyes (Cantinflas), Gabriela Mistral, Joseph Rudyard Kipling, Salvador Allende, Johann Goethe, y Edwin Aldrin.
En los cuadros de la masonería argentina brillan nombres como los de José de San Martín, Manuel Belgrano, Domingo Faustino Sarmiento, Bernardo de Monteagudo, Mariano Moreno, e Hipólito Yrigoyen. En nuestra Salta hombres como José de Moldes, Joaquín Castellanos, Carlos Xamena y Ceferino Velarde.
De este modo la Masonería salteña exterioriza su presencia en Salta, la que se verifica desde los albores de nuestra Patria argentina.

También puede observarse una placa de la Masonería ubicada en la Plaza General Manuel Belgrano de Salta, a pocos metros delante de la estatua del Insigne Prócer; otra en el Parque San Martín, pocos metros antes del Monumento ecuestre; y otra colocada en la misma Posta de Yatasto.



Masones en las LETRAS ARGENTINAS

Son mucho los Hermanos masones que han contribuido, desde las letras, a la cultura nacional. En homenaje a todos, una selección de obras de algunos de ellos.


Esteban ECHEVERRÍA (Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, 2 de septiembre de 1805 - Montevideo, Uruguay, 19 de enero de 1851) fue el escritor y poeta que introdujo el romanticismo a nuestro país.



La ausencia
Fuese el hechizo
del alma mía,
y mi alegría
se fue también:
en un instante
todo he perdido,
¿dónde te has ido
mi amado bien?

Cubrióse todo
de oscuro velo,
el bello cielo,
que me alumbró;
y el astro hermoso
de mi destino,
en su camino
se oscureció.

Perdió su hechizo
la melodía,
que apetecía
mi corazón.
Fúnebre canto
sólo serena
la esquiva pena
de mi pasión.

Doquiera llevo
mis tristes ojos,
hallo despojos
del dulce amor;
doquier vestigios
de fugaz gloria,
cuya memoria
me da dolor.

Vuelve a mis brazos
querido dueño,
sol halagüeño
me alumbrará;
vuelve tu vista,
que todo alegra,
mi noche negra disipará.

José MÁRMOL  (Buenos Aires, 2 de diciembre de 1817 – íd., agosto de 1871) Poeta, narrador, periodista y político argentino perteneciente al romanticismo.
Esquicio del vuelo 

Voy a dibujar un pájaro que es su mismo vuelo,
 y un vuelo que aún no tiene pájaro.
Vuelo que se crea con su pájaro,
pájaro agotado en los tonos de su vuelo.
No voy a dibujar un pájaro volando,
 sino al mismo vuelo dibujándose.
Y en mi turno de sentirme dios,
voy a crear un himno para el viento y la memoria.





José HERNÁNDEZ (10 de noviembre de 1834 - 21 de octubre de 1886) Autor del Martín Fierro, obra máxima de la literatura gauchesca. En su homenaje, el 10 de noviembre —aniversario de su nacimiento— se festeja en la Argentina el Día de la Tradición.

Martín Fierro – Cantor y Gaucho

Aquí me pongo a cantar 

Al compás de la vigüela, 
Que el hombre que lo desvela
Una pena estraordinaria
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.
Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento;
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.

Vengan Santos milagrosos, 
Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me añuda
Y se me turba la vista;
Pido a Dios que me asista
En una ocasión tan ruda.
Yo he visto muchos cantores,
Con famas bien obtenidas,
Y que después de adquiridas
No las quieren sustentar
Parece que sin largar
se cansaron en partidas

Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar;
nada lo hace recular
ni los fantasmas lo espantan,
y dende que todos cantan
yo también quiero cantar.

Cantando me he de morir
Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pie del eterno padre:
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar. 



Olegario Víctor ANDRADE (Alegrete, Brasil, 6 de marzo de 1839 – Buenos Aires, Argentina, 30 de octubre de 1882 – Huérfano, fue protegido de Don Justo José de Urquiza).

El astro herrante

Yo era el astro que erraba en el espacio
Al azar de los vientos de la vida,
Y tú fuiste la estrella misteriosa
Que me brindó su lumbre bendecida.

Sin ti, la eterna noche me rodeara
Como al astro maldito del vacío,
Y mi vida sin ti se consumiera
En perpetuo y estéril desvarío.

Tú me diste la fe que me faltaba,
Me calentó la luz de tu mirada,
¡Y esa luz, que me envidian los extraños,
Es la luz de tu amor, es luz prestada!

Miguel CANÉ (Montevideo, 27 de enero de 1851 – Buenos Aires, 5 de septiembre de 1905), una de las plumas más representativas de la Generación del 80 de la Literatura argentina. En éste poema, Romance de la Niña Negra, nos permite reflexionar sobre la discriminación y cómo Dios premia con lo mejor a aquellos que han sido olvidados o despreciados por no ser iguales a la mayoría.


Romance de la niña negra
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;
collares de cuentas rojas
al cuello le daban vueltas.
Las otras niñas del barrio
jugaban en la vereda;
las otras niñas del barrio
nunca jugaban con ella.
Toda vestida de blanco
almidonada y compuesta,
en un silencio sin lágrimas,
lloraba la niña negra.

Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en su féretro de pino
reposa la niña negra.
A la presencia de Dios,
un ángel blanco la lleva;
la niña negra no sabe
si ha de estar triste o contenta.
Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza
y un lindo par de alas blancas
a sus espaldas sujeta.
Los dientes de mazamorra
brillan a la niña negra,
Dios llama a todos los ángeles
y dice: “¡Jugad con ella!”.


Joaquín CASTELLANOS (Salta, abril de 1861 - Buenos Aires, septiembre de 1932).


El Temulento (El Borracho)
Ya van tres noches de festín. En ellas
ávido el corazón de un algo inmenso,
toda una vida en el placer condenso
y aún tengo hambre de placer y amor!

Quiero beber mi juventud de un sorbo
Del goce en la frenética locura
Como en el ansia de la sed se apura
Una copa repleta de licor!

Afluye a mi cerebro en onda cálida
la sangre haciendo estremecer el pulso,
y vacilante, trémulo, convulso,
con nerviosa inquietud,
siento que el aire a mis pulmones falta;
mi pecho en sorda agitación palpita
y el golpe seco al retumbar imita
del martillo clavando el ataúd!

Corra el deleite para mí a raudales;
más que la tempestad, temo la calma;
tormentas de placer sacudan mi alma
que harto conoce ya las del pesar!
Dadme el ardor de las pasiones locas,
dadme un edén de tropicales flores;
quiero aturdirme en frenesí de amores
y en un salvaje vértigo gozar!

Yo antes amé la vida del desierto
A donde libre el corazón se expande,
A donde el hombre, inculto pero grande,
Parece dominar la inmensidad;
¡Ah! Yo envidiaba al hijo de la Pampa,
Al rey de la llanura primitiva
Cuando tenía en su extensión nativa
Por único rival la tempestad!

Hoy busco las ciudades; hoy prefiero
la sucia fonda que con luz mezquina
amarillenta lámpara ilumina,
a un paisaje bellísimo con sol;
la taberna es mi hogar; en este sitio
donde se goza porque en el se olvida
vengo a tomar venganza de la vida
usando como un arma el alcohol!

Aquí llegan los náufragos del mundo;
aquí en la pobre y mísera taberna
el pueblo alivia la tristeza eterna
de un dolor cuyo fondo nadie ve;
este es el sitio, la fatal guarida
en donde a unos la miseria lanza,
a otros un amor sin esperanzas
y a muchos como a mí... yo no se qué.

Irresistible vértigo... conozco
un hombre de alto ingenio, allí perdido;
ebrios los padres de su padre han sido
su padre y sus hermanos ebrios son;
los tristes frutos de su amor, los rasgos
de esa fatal herencia llevan fijos
y ebrios serán los hijos de sus hijos,
¡ay! hasta la postrer generación!

Yo he visto en frente a la taberna el cuerpo
de un joven bello de gallardo talle
que un día sobre el cieno de la calle,
entre un charco de sangre amaneció;
nadie sabe su historia ni su nombre
no tuvo quien lo asista, moribundo;
su último y doloroso ¡adiós!
al mundo nadie lo oyó!

Eso me espera a mí... pero bebamos
Adentro mis gozosos camaradas
bailando con mujeres alquiladas
se agitan al compás de un acordeón.
Allí en un charco de licor, un ebrio
resbala y cae...; palmotea y mofa...
tumbado en tierra impreca y filosofa;
he ahí al hombre, al rey de la creación!



Belisario  ROLDAN (Buenos Aires, 16 de septiembre de 1873 - Alta Gracia, provincia de Córdoba, 17 de agosto de 1922)

¡Caballito criollo que de puro heroico
se alejó una tarde de bajo su ombú,
y en alas de extraños afanes de gloria
se trepó a los Andes y se fue al Perú!









Caballito Criollo
-¡Caballito criollo del galope corto,
del aliento largo y el instinto fiel,
caballito criollo que fue como un asta
para la bandera que anduvo sobre él!

¡Caballito criollo que de puro heroico
se alejó una tarde de bajo su ombú,
y en alas de extraños afanes de gloria
se trepó a los Andes y se fue al Perú!



¡Se alzará algún día, caballito criollo, 
sobre una eminencia un overo en pie;
y estará tallada su figura en bronce,
caballito criollo que pasó y se fue!


Leopoldo LUGONES (Villa de María del Río Seco, Córdoba, 13 de junio de 1874 - Tigre, Buenos Aires, 18 de febrero de 1938).
¿Por que, Señor?

Señor, si llenas cada hora
de fresca vida renovada;
si vistes de rosa la aurora
y de púrpura la granada;

y en estéril vida senil
dejas la savia que florezca;
que aliente el tigre en su cubil
y en su red la araña se mezca:

¿por qué no diste la ventura
a su pecho lleno de amor?
¿Por qué la divina escultura
tan presto se rompe, Señor?
¿Era ella menos tu criatura
que la más diminuta flor?  


Evaristo CARRIEGO
(Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina, 7 de mayo de 1883 - Buenos Aires el 13 de octubre de 1912).


La silla que ahora nadie ocupa
Con la vista clavada sobre la copa
se halla abstraído el padre desde hace rato,
pocos momentos hace rechazó el plato
del cual apenas quiso probar la sopa.

De tiempo en tiempo, casi furtivamente,
llega en silencio alguna que otra mirada
hasta la vieja silla desocupada,
que alguien, de olvidadizo, colocó enfrente.
Y, mientras se ensombrecen todas las caras,
cesa de pronto el ruido de las cucharas
porque insistentemente, como empujado
por esa idea fija, que no se va,
el menor de los chicos ha preguntado
cuándo será el regreso de la mamá.