Monumento a la Masonería Universal

En la segunda rotonda de la Avenida Reyes Católicos, el sábado 19 de diciembre de 2015, las Logias del Valle de Salta,

Nombres que enorgullecen a la Masonería Argentina

La Masonería Argentina tiene el orgullo de haber contado en sus filas a hombres que participaron en la construcción de una Nación progresista,

Contribuyendo al Arte de la Ciudad

En adhesión al Bicentenario de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 2.013 la Augusta y Respetable Logia “General Belgrano”...

Simbología en la Arquitectura Sacra

La Masonería se organiza y estructura sobre el gremio de los iniciados en el Arte Real de la Construcción...

Tiempo de Cuaresma

La Orden masónica impulsa el uso de la razón para buscar la Verdad y la Belleza...

miércoles, 22 de enero de 2020

Caridad


Caridad

La Masonería se define como una institución iniciática, filosófica, educativa, benéfica y filantrópica; que reconoce la existencia del “Gran Arquitecto del Universo”. No puede extrañar, por lo tanto, que la caridad sea una de las virtudes que inveteradamente en ella se ejercita.
Como entendemos la caridad. En el Antiguo Testamento –Levítico 19:10- se instruye: “No tomareis las ramas no crecidas de tu viñedos ni recogeréis el fruto caído de vuestros viñedos; al pobre y al prosélito (converso) se lo dejareis. Yo soy el Eterno, vuestro Di-s”.
Más adelante, en Deuteronomio 15:7/8 podemos leer: “Si en la Tierra que te da El Eterno, tu Dios, hubiese una persona indigente entre vosotros, cualquiera de tus hermanos en cualquiera de tus ciudades, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano indigente. Sino que le abrirás tu mano; le prestarás lo que te pida, cualquier cosa que le falte.”.
Pero explica el Rabino Yanki Tauber que “Cuando el judío contribuye al necesitado, no está siendo generoso, está siendo justo. … En vez de caridad, el judío da tzedaka.” Tzedaká es una palabra hebrea que significa solidaridad. Tiene su raíz en la palabra tzedek, justicia. Así, Tzedaká significa Justicia y Solidaridad. Es la restitución del derecho de un semejante a vivir con dignidad. Dice Tauber: “Cuando el judío contribuye con su dinero, tiempo y recursos al necesitado, no está siendo benévolo, generoso o caritativo. Él está haciendo lo que es correcto y justo.
Nos alecciona éste Rabino: “Di-s podría asignar porciones iguales de Su mundo a todos sus habitantes. Pero entonces el mundo no sería nada más que un exhibición de las energías creativas de Di-s, predecible como un juego de computadora y estático como una exhibición de museo. Di-s deseó un mundo dinámico en el cual el hombre es también un creador y abastecedor. Un mundo en el cual los controles, se han entregado hasta cierto punto a los seres que tienen la energía de elegir entre satisfacer o renunciar a su papel. Así la ley judía requiere que cada individuo de tzedaka - incluso si uno mismo es sostenido por la tzedaka de otros. Si el propósito de la tzedaka fuera simplemente rectificar la distribución desigual de abundancia entre ricos y pobres, esta ley no tendría ningún sentido. Tzedaka, sin embargo, es mucho más que eso: es la oportunidad concedida a cada persona para sentirse un "socio con Di-s en la Creación.".
Según el relato del maestro Kórnel Zoltán Méhész, el escultor C. Cecilio Tuditano recomendaba a su amigo Cayo Sempronio Atilio –Procónsul de Bythinia (región en Turquía)-, “Nunca debes seguir el lema de los pobres ricos: ¡Vales tanto cuanto tienes!. Esto sólo sembrará en ti la ambición, el lujo, el orgullo, que sirven sólo para el teatro, y te llevará a la falsa altura de quien se asombra a sí mismo. Tu mote Sempronio sea siempre: Da si quieres que te den, y tienes que dar en el momento necesario, pues un sestercio dado en determinado momento, produce un mayor bien que todo el dinero que se hubiese dado a manos llenas, pero con demora.”.
Es así como debemos interpretar la caridad, su ejercicio es consecuencia de la aptitud de empatía con el prójimo.
En un tiempo difícil de la historia reciente de nuestra Nación argentina, el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio -S.J.-, nos recordaba la parábola del Buen Samaritano (en su Homilía en ocasión del Tedeum celebrado en la Catedral de Buenos Aires el 15-05-2003). Leemos en Lucas 10:25-37: “En esto se presentó un experto en la ley y, para poner a prueba a Jesús, le hizo esta pregunta: —Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?. Jesús replicó: —¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?.  Como respuesta el hombre citó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”, y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. —Bien contestado —le dijo Jesús—. Haz eso y vivirás. Pero él quería justificarse, así que le preguntó a Jesús: —¿Y quién es mi prójimo?. Jesús respondió: —Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto.  Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo.  Así también llegó a aquel lugar un levita y, al verlo, se desvió y siguió de largo.  Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él.  Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.  Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”.  ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?. —El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley. —Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús.
     



 Enseñó Aristóteles (384-322, a. de C.), que "El hombre es un ser social por naturaleza", pues nacemos con la característica social y la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, ya que necesitamos de los otros para sobrevivir. Si reconocemos esto, debemos acordar asimismo la necesidad de empatía, lo que nos lleva, como lógica consecuencia, al ejercicio constante de la caridad como característica propia de nuestra humanidad. 
  


2020 - AÑO DEL GENERAL MANUEL BELGRANO


2020 - AÑO DEL GENERAL MANUEL BELGRANO


Decreto 2/2020   (Publicado en el Boletín Oficial de la Nación del 03-01-2020)
Ciudad de Buenos Aires, 02/01/2020
VISTO Y CONSIDERANDO:
Que en el Año 2020 se cumplen DOSCIENTOS CINCUENTA (250) años desde el nacimiento de D. Manuel BELGRANO y DOSCIENTOS (200) años desde su muerte.
Que su destacada actuación pública, llevada a cabo entre los años 1806 y 1820, se vio coronada al erigirse D. Manuel BELGRANO como una de las figuras fundamentales del proceso que condujo a la independencia de nuestro país en el marco de las luchas por la emancipación sudamericana.
Que por su probada austeridad y honradez sacrificó sus propios intereses en pos de las necesidades de la Patria, siendo considerado por ello como uno de los ejemplos más destacados de virtud cívica entre los hombres y mujeres que forjaron nuestra Nación.
Que dado el reconocimiento general que su figura despierta en la ciudadanía, resulta valioso recordarlo una vez más como un factor que pueda contribuir a consolidar la unidad nacional.
Que resulta especialmente importante que las y los jóvenes de todo el país recuerden, a partir del conocimiento de su actuación pública, quién fue D. Manuel BELGRANO y cuál fue su obra; de la que surge una personalidad de intachable integridad y firmes convicciones patrióticas, habiendo sido un trabajador desinteresado e infatigable al servicio del progreso del país y de la educación de sus habitantes.
Que la presente medida tiene el propósito de evocar, analizar y actualizar el legado de la gesta de D. Manuel BELGRANO y de los patriotas que junto con él, pelearon por la independencia y la grandeza de la Nación Argentina.
Que el presente se dicta en uso de las facultades conferidas por el artículo 99, inciso 1 de la CONSTITUCIÓN NACIONAL.
Por ello,
EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA
DECRETA:
ARTÍCULO 1°.- Declárase el Año 2020 como el “AÑO DEL GENERAL MANUEL BELGRANO”.
ARTÍCULO 2°.- Dispónese que durante el Año 2020, toda la documentación oficial de la ADMINISTRACIÓN PÚBLICA NACIONAL, centralizada y descentralizada, así como en los Entes autárquicos dependientes de ésta, deberá llevar la leyenda: “2020 - AÑO DEL GENERAL MANUEL BELGRANO”.
ARTÍCULO 3°.- En orden a lo establecido en el artículo 1° del presente, el PODER EJECUTIVO NACIONAL realizará acciones tendientes a destacar, rememorar y reflexionar sobre la figura de D. Manuel BELGRANO y su legado, con el asesoramiento del INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO.
ARTÍCULO 4°.- Invítase a los Gobiernos Provinciales y al de la CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES a adherir al presente decreto.
ARTÍCULO 5°.- Comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCIÓN NACIONAL DEL REGISTRO OFICIAL y archívese. FERNÁNDEZ - Santiago Andrés Cafiero - Tristán Bauer.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Nagasaki

El "hongo" sobre Nagasaki  11,02 hs del 09-08-1945

72 años hace ya, que a las 11,02 -hora local-, de un jueves 9 de agosto de 1945, un bombardero B-29 bautizado como “bockscar” arrojó sobre Nagasaki la bomba de plutonio “fat man”. Dificultades visuales obligaron a los pilotos a orientarse por radar, por lo que el proyectil lanzado en paracaídas se desvió, alcanzando al 45 % de la Ciudad japonesa, con víctimas estimadas en las 150.000, entre muertos y gravemente heridos.
Tres días antes, a las 8,15 del lunes 6, se había arrojado sobre Hiroshima, desde el bombardero “enola gay”, una bomba de uranio, bautizada como “little boy”. El cálculo es de entre 60 y 80 mil personas muertas instantáneamente, muchas de ellas, debido al calor, “simplemente desaparecieron”. Mucha más murieron posteriormente por afecciones irreversibles producto del envenenamiento por radiación.
Ninguna de las atrocidades de las guerras pueden justificarse. En el caso concreto de Hiroshima y Nagasaki, el imperio del Japón, tras meses de intensos bombardeos “convencionales” sobre más de sesenta de sus ciudades, y habiendo perdido su flota todo poder ofensivo, a fines de enero de aquel 1945 había expresado la intención de rendición, resguardando la posición del emperador Hirohito. El presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt rechazó toda posibilidad, pues tenían la intención de adelantarse a la Unión Soviética -que estaba pronta a iniciar un decisivo avance sobre la Manchuria ocupada por Japón-, dejando clara su posición de potencia indiscutida.
Tras enterarse del desastre de Hiroshima, el filósofo francés Albert Camus se expresó:
“El mundo es lo que es, es decir poca cosa. Lo sabe cada uno desde ayer gracias al fabuloso concierto que la radio, los diarios y las agencias de información acaban de desatar con respecto a la bomba atómica. Nos dicen, efectivamente, en medio de un montón de comentarios entusiastas que “cualquier ciudad de mediana importancia puede ser arrasada por una bomba del tamaño de una pelota de futbol”. Periódicos estadounidenses, ingleses y franceses se explayan en disertaciones elegantes sobre el futuro, el pasado, los inventores, el costo, la vocación pacífica y los efectos bélicos, las consecuencias políticas y hasta el carácter independiente de la bomba atómica. Vamos a resumirnos en una frase: la civilización mecánica acaba de alcanzar su último grado de salvajismo. Habrá que elegir, en un futuro más o menos cercano, entre el suicidio colectivo o la utilización inteligente de las conquistas científicas.
Mientras tanto, está permitido pensar que hay una cierta indecencia en celebrar así un descubrimiento, que primero se pone al servicio de la ira de destrucción más increíble de que haya sido prueba el hombre en siglos. Que en un mundo librado a todos los destrozos de la violencia, incapaz de ningún control, indiferente a la justicia y a la simple felicidad de los hombres, la ciencia se consagre al asesinato organizado, nadie sin duda podrá siquiera asombrarse, a menos que sostenga un idealismo impenitente. …”.

 
Ginkgo, árbol "portador de la esperanza", sobrevivió la bomba sobre Hiroshima


lunes, 1 de mayo de 2017

Día del Trabajador

La del 1º de Mayo es la fiesta del movimiento obrero mundial por antonomasia. Celebrado en París en 1889, por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1º de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. A partir de entonces se convirtió en una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general que es celebrada en mayor o menor medida en todo el mundo.

ALGUNAS DEFINICIONES QUE HAN HECHO AL PROGRESISMO

La Doctrina Social de la Iglesia ha definido que El trabajador es la causa eficiente del proceso productivo. Su auténtico protagonista, en razón de su dignidad de persona, mientras que los factores inanimados son medios en las manos del hombre, a modo de causas instrumentales. … El capital, constituido por riqueza –dinero, tierras, propiedades, equipos, derechos adquiridos- acumulado a partir del trabajo del hombre, debe cumplir el papel de facilitar la labor de todos en favor del progreso social. No es indiferente el destino que el dueño del capital da a sus inversiones, porque siendo el fin genérico de los bienes materiales la satisfacción de toda la familia humana, en primer lugar se debe pensar en los lugares más necesitados para beneficiar a las personas más pobres. Así se colabora solidariamente en la redistribución de la riqueza, y se evita el mal que significa para muchas familias el tener que emigrar y desarraigarse de sus costumbres y parientes. El trabajador no puede estar supeditado al interés primordial del dinero o del Estado, porque el factor capital del proceso productivo no es ni el dinero ni el Estado, sino el trabajador intelectual y manual. El progreso no depende de la acumulación de dinero o de poder social en pocas manos o en manos del Estado, porque todo recorte a la libertad social es un atropello a la dignidad de las personas, que el Estado no puede permitir a otros ni cometer él mismo, ya que el fin no justifica los medios. … El desarrollo y el progreso no se miden únicamente por indicadores económicos, sino por el grado de promoción del bien común integral, tanto espiritual como material, que el hombre haya logrado con su trabajo digno u fraterno.”.
Canto al Trabajo (Buenos Aires)

En 1.931 Pío XI supo señalar, en su Encíclica “Quadragésimo Anno”, que “Durante mucho tiempo, en efecto, las riquezas o capital se atribuyeron demasiado a sí mismos. El capital reivindicaba para sí todo el rendimiento, la totalidad del producto, dejando al trabajador apenas lo necesario para reparar y restituir sus fuerzas. Pues se decía que, en virtud de una ley económica absolutamente incontrastable, toda acumulación de capital corresponde a los ricos, y que, en virtud de esa misma ley, los trabajadores estaban condenados y reducidos a perpetua miseria o a un sumamente escaso bienestar. Pero es lo cierto que ni siempre ni en todas partes la realidad de los hechos estuvo de acuerdo con esta opinión de los liberales vulgarmente llamados manchesterianos, aun cuando tampoco pueda negarse que las instituciones económico-sociales se inclinaban constantemente a ese principio. Por consiguiente, nadie deberá extrañarse que esas falsas opiniones, que tales engañosos postulados, hayan sido hayan sido atacados durante y no solo por aquellos que, en virtud de tales teorías, se veían privados de su natural derecho a conseguir una mejor fortuna.”.

Canto al Trabajo (Rogelio Yrurtia - argentino)

Juan XXIII diría luego, en 1.961, en su “Mater et Magistra”: “Los deberes de la justicia han de respetarse no solamente en la distribución de los bienes que el trabajo produce, sino también en cuanto afecta las condiciones generales en que se desenvuelve la actividad laboral. Porque en la naturaleza humana está arraigada la exigencia de que, en el ejercicio de la actividad económica, le sea posible al hombre asumir la responsabilidad de lo que hace y perfeccionarse a sí mismo.  De donde se sigue que, si el funcionamiento y las estructuras económicas de un sistema productivo ponen en peligro la dignidad humana del trabajador, o debilitan su sentido de responsabilidad, o le impiden la libre expresión de su iniciativa propia, hay que afirmar que este orden económico es injusto, aún en el caso de que, por hipótesis, la riqueza producida en él alcance un nivel y se distribuya según criterios de justicia y equidad.”

lunes, 24 de abril de 2017

Cenotafio de Juan Bautista Alberdi

LA MASONERÍA ARGENTINA REINAUGURA
EL CENOTAFIO DE JUAN BAUTISTA ALBERDI


Hoy, 24 de abril de 2017, en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires, la Masonería argentina reinaugura el cenotafio del insigne tucumano (cenotafio: monumento funerario en el cual no está el cadáver del personaje a quien se dedica), autor de las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”. Tras el deterioro del exquisito monumento, la extensa obra de restauración fue llevada a cabo por la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, con el apoyo de sus talleres, artistas, artesanos y profesionales destacados.
Juan Bautista Alberdi nació en San Miguel de Tucumán, el 29 de agosto de 1810. Fue  abogado, jurista, economista, político, estadista, diplomático, diputado, escritor y músico argentino, y el autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853. Su padre fue un comerciante vasco, dueño de una importante pulpería, que supo intervenir en la defensa de Buenos Aires en ocasión de las Invasiones Inglesas; su madre, una criolla de reconocida familia tucumana, que falleció al darlo a luz.
Inició sus estudios en el Colegio de Ciencias Morales de la Ciudad de Buenos Aires, para comenzar los superiores en la Universidad de Buenos Aires, continuándolos en la Universidad de Córdoba, luego en Montevideo, para finalmente  diplomarse como Doctor en Jurisprudencia en la Universidad de Chile.

De su obra “Bases” nos permitimos extraer, si bien arbitrariamente mas siempre con el máximo respeto, dos de sus párrafos que preservan plena vigencia: “La Constitución debe dar garantías de que sus leyes orgánicas no serán excepciones derogatorias de los grandes principios consagrados por ella, como se ha visto más de una vez. Es preciso que el derecho administrativo no sea un medio falaz de eliminar o escamotear las libertades y garantías constitucionales. Por ejemplo, la prensa es libre, dice la Constitución; pero puede venir la ley orgánica de la prensa y crear tantas trabas y limitaciones al ejercicio de esa libertad, que la deje ilusoria y mentirosa. Es libre el sufragio, dice la Constitución; pero vendrá la ley orgánica electoral, y  fuerza de requisitos y limitaciones excepcionales, convertirá en mentira la libertad de votar. …”.
Alberdi se preocupó y ocupó de los temas fundamentales de nuestra Nación en ciernes, así, respecto a la unión nacional supo considerar: “…La idea de una unidad pura debe ser abandonada de buena fe, no por vía de concesión, sino por convencimiento. Es un hermoso ideal de gobierno; pero en la actualidad de nuestro País, imposible en la práctica. Lo que es imposible, no es del dominio de la política, pertenece a la universidad, o si es bello, a la poseía. … La unidad no es el punto de partida, es el punto final de los gobiernos.; la historia lo dice, y la razón lo demuestra. …”.


Alberdi perteneció a la “Generación del ´37”, integrando en ese entonces el “Salón Literario”,  círculo de intelectuales de la época, enrolados en el llamado “movimiento romántico”, gestado por Marcos Sastre, del que supieron participar, entre otros, figuras de la talla de Miguel Cané (padre), Juan María Gutiérrez, Esteban Echeverría, y Vicente Fidel López.  El “Salón Literario” funcionaba como tertulias en las que se departía sobre literatura, arte y moda, influidos por el romanticismo europeo, y ofreció marco a la discusión de las nuevas ideas políticas. Presionados por el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, cerró a los seis meses; no obstante ello posibilitó luego la “Asociación de la Joven Generación Argentina”, y posteriormente la “Asociación de Mayo.
A fines de 1938 Alberdi se niega a prestar juramento de fidelidad al Gobierno de Juan Manuel de Rosas, se expresa su ferviente opositor, e inicia su exilio, primero a Montevideo, luego Europa y por último Chile. De regreso a nuestro País se desenvuelve en funciones legislativas y diplomáticas. En razón de un proyecto de Ley que impulsa el Presidente Julio A. Roca sus Obras completas son publicadas por el Estado Nacional.
Se manifestó contrario a la Guerra de la Triple Alianza en su obra “El crimen de la guerra”; y en razón de ello, Bartolomé Mitre se dedica a desacreditarlo por medio del Diario La Nación, e  impidiendo el consenso necesario en el Senado de la Nación para su designación como embajador en Francia.
Cansado y un tanto humillado decidió alejarse definitivamente del País. Partió rumbo a Francia el 3 de agosto de 1881 confesándole a un amigo: "lo que me aflige es la soledad". Murió en Nueilly-Sur-Seine, cerca de París, el 19 de junio de 1884. Sus restos fueron repatriados en 1889.  Embarcados el 28 de mayo de ese año a bordo del vapor "Azopardo", se los trasladó primero a la Catedral de Buenos Aires, donde se le rindieron honores hasta el 5 de junio, fecha en que se ubicaron en la bóveda de la familia Ledesma en el Cementerio de la Recoleta, que los albergó hasta ser depositados en el mausoleo erigido en un terreno donado por la Municipalidad de Buenos Aires. Actualmente descansan en un nicho construido en la Casa de Tucumán.
Alberdi fue miembro honorario de la Logia San Juan de la Fe Nº 20, actuó masónicamente en Buenos Aires, Francia y Montevideo, donde contó con la protección de Garibaldi  y Mazzini  e integró “La joven Italia”. Fue el encargado de llevar a Montevideo las Palabras Simbólicas de la citada Asociación de Mayo, fundada por Esteban Echeverría.
El 29 de agosto se conmemora en la Argentina el Día del abogado en su honor, recordando su nacimiento. Su pensamiento y acción sirven de ejemplo al profesional del Derecho, comprometiéndonos a una sociedad justa y progresista.