PESAJ – PASCUA – SOLSTICIO DE INVIERNO
La Orden masónica impulsa el
uso de la razón para buscar la Verdad y la Belleza. Por tal razón promueve el
desarrollo de las ciencias, y se abstiene de todo dogma.
No obstante ello, por aquello
de la imposibilidad de absolutos, comparte y hasta hace uso de conocimientos o
tradiciones arraigadas en las mas variadas expresiones culturales y religiosas,
esto se advierte con mucha claridad en el desarrollo de sus rituales. De tal
modo, aquella diferencia aparentemente insalvable entre la razón y el dogma se
desdibuja, permitiéndonos buscar puntos compatibles.
El Catolicismo se adentra en el
tiempo de Cuaresma, tiempo de reflexión y maduración espiritual, y esto nos
permite buscar puntos de contactos entre las religiones y la Hermandad
Masónica.

El Pesaj rememora la liberación
de la Nación Hebrea del yugo del Faraón, en
Egipto, y se inicia en la primera luna llena después del equinoccio
vernal. Comienza con la cena de Séder, para la cual se sacrifica un macho de cordero
o cabra sin manchas, previamente seleccionado, acompañándose con pan ázimo (matzá, pues la apresurada salida de Egipto
no dio tiempo a levar los panes), y hierbas amargas remojadas en vinagre (recordando la tristeza de la esclavitud).
El Pesaj se cierra recordando
el día en que el Mar Rojo se abrió para permitir el paso del Pueblo Judío, para
cerrarse luego cubriendo al ejército del Faraón, concluyendo así
definitivamente el tiempo de esclavitud. Día dedicado al reconocimiento y
alabanza del Señor, liberador del Pueblo.
Éste año 2017 Pesaj comenzará
en el atardecer del 10 de abril, para concluir el 18.
PACUA: Podríamos
interpretar que, del mismo modo en que el Pueblo Judío festeja el Pesaj
marcando el reconocimiento de su identidad como nación; la Pascua católica
señala un nuevo inicio para el Pueblo de
Dios (una identidad distinta).
El Pueblo Católico festeja la Semana Santa, conmemorando
la Pasión de Jesucristo. Se inicia
ésta el Domingo de Ramos, recordando
el ingreso de Jesús a Jerusalén, montado humildemente sobe un asno. El Jueves Santo, primera noche de la “fiesta de los panes ázimos”, con la
eucaristía (consagración del pan y del
vino transmutando en el cuerpo y la sangre del Hijo de Dios), se concreta un nuevo “Pacto”. Tras la
crucifixión del Cordero el viernes, la Pascua concluye con el Domingo de Resurrección (el
triunfo de la Vida sobre la muerte), primer domingo después de la luna llena
tras el equinoccio de primavera.
Al igual que el Pesaj, la
Pascua es un tiempo de introspección, días de reflexión.

Astronómicamente se explica al
solsticio de invierno como el instante en que la posición del sol en el cielo se encuentra a la mayor
distancia angular negativa del ecuador celeste (−23º 27’).
Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento del solsticio de
invierno tiene lugar entre el 20 y el 23 de junio en nuestro hemisferio sur. En
términos más simples, corresponde al día de menor duración del año, y por ende
a la noche más larga, lo que marca el inicio del invierno.
La Masonería, en su
sincretismo, toma la tradición de culturas ancestrales, verbigracia el culto al
Dios Jano en Roma, para celebrar esta
fecha como tiempo de reflexión, propia del hombre que, sumido en la oscuridad,
dispone su razón y su espíritu hacia la Luz. La noche da paso al día, el
invierno a la primavera, la vida y la muerte se suceden posibilitando la constante
regeneración. René
Guenón nos señala que “…para el profano, la mayor luz se halla en el mediodía o
en el solsticio de verano…, para el iniciado, La Gran Luz la encuentra en el
solsticio de invierno, pues en su búsqueda interna se ha dirigido hacia el conocimiento
del sol de medianoche.”.
Las
naciones andinas –precolombinas-, también confieren una significación especial
al solsticio de invierno. Según ellas, las fuerzas espirituales y físicas se
concentran para emerger en los meses siguientes, floreciendo a la vida. Se potencian
las cualidades del espíritu, abriendo la conexión interna a una mayor fluidez
con la fuente de la consciencia. Si podemos alinearnos con estas coordenadas cósmicas,
nuestras oraciones, pedidos y rogativas son escuchados por el Universo y
precipitados sin obstáculos. La mente, armonizada con el cosmos, sincroniza
nuestra energía consiguiendo un equilibrio con la vibración del resto del Universo.
No
podemos soslayar la conmemoración católica de San Juan Bautista, el 24 de junio,
noche para encender fogatas y congregarse en derredor. Del Bautista dijo Jesús:
“Juan era la lámpara que arde y
resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.” (Juan 5:35). Cabe
aclarar aquí que las Logias masónicas se reconocen en sus tres primero grados
como Logias de San Juan, pero no identificadas con el Bautista o el
Evangelista, sino con San Juan el Limosnero o San Juan de Jerusalén.
El
solsticio de invierno es una fecha en la cual nos disponemos espiritual y
psíquicamente para regresar a la Luz de la cual nos percibimos tan distantes.
Las diferencias nos
enriquecen, las coincidencias nos unen.
0 comentarios:
Publicar un comentario